El papel de horno sirve para limpiar el baño: el truco viral y otros usos que merece la pena conocer

Una experta en limpieza da con la solución para que las toallas no huelan a humedad al salir de la lavadora
Además de evitar que la comida se pegue, puede ayudarnos con la limpieza, la congelación e incluso con un regalo de última hora
MadridInstagram se ha convertido en un manual doméstico infinito; y es que cada vez proliferan más las cuentas dedicadas a compartir trucos de limpieza, orden y cocina que prometen hacernos la vida más fácil. Algunas ideas son evidentes; otras consiguen que miremos de otra manera objetos cotidianos guardados durante años en casa. Eso es lo que ha ocurrido precisamente con el papel de horno. Aunque solemos utilizarlo para proteger una bandeja o impedir que una masa se pegue, este básico puede resolver más de un problema en casa. Uno de sus usos más sorprendentes nos lleva ahora directamente hasta el baño.
El truco para devolver el brillo a los grifos
Las gotas que quedan sobre el grifo terminan dejando marcas blanquecinas y hacen que el cromado pierda brillo. Para mejorar su aspecto, basta con arrugar una hoja limpia de papel de horno y pasarla suavemente por la superficie, después de haber lavado y secado el grifo. No hace falta añadir agua, jabón ni otros productos. La textura que adquiere el papel al formar una bola permite realizar un pulido ligero y retirar huellas, cercos recientes o restos superficiales. Después, un paño de microfibra seco remata la limpieza sin esfuerzo.
Conviene no esperar milagros. Si alrededor del aireador o de la base se ha formado una capa dura de cal, hará falta un producto descalcificador compatible con el material. Tampoco es buena idea probar directamente sobre griferías negras, doradas o lacadas.
Por otro lado, en la mampara sirve como último repaso cuando el cristal ya está limpio y solo quedan marcas de gotas. No reemplaza la limpieza ni la rasqueta después de ducharnos, pero mejora el acabado.
Una ayuda para la sandwichera y el micro
El papel de horno también puede ahorrarnos trabajo al preparar un sándwich. Si el manual del aparato permite utilizarlo, se coloca un trozo sobre la placa inferior y otro sobre el pan. Así, el queso fundido, las salsas o la grasa terminan en el papel y no en la sandwichera. Eso sí. Las hojas deben quedar dentro de las placas, sin sobresalir ni acercarse a una resistencia. En la freidora de aire toca ser prudentes, porque algunos fabricantes no lo aconsejan.
También sirve para extender masa entre dos hojas sin que se pegue al rodillo, cubrir un plato en el microondas (si el envase lo permite) o improvisar un embudo para trasladar harina, azúcar o especias sin ensuciar nada.
Para congelar alimentos y envolver regalos
Otro uso cómodo es separar alimentos antes de congelarlos. Colocar cuadrados entre hamburguesas, filetes, tortitas, rebanadas de pan o porciones de masa evita que formen un bloque. Así podemos sacar solo la cantidad necesaria, sin tener que descongelar todo.
Fuera de la cocina, una hoja puede convertirse en un envoltorio de regalo sencillo y resultón, sobre todo si elegimos papel de tono natural. Queda bien alrededor de libros, velas, tazas o dulces caseros y se puede decorar con un cordel, cinta de tela o una etiqueta escrita a mano. Como su superficie es antiadherente, el celo puede despegarse. Lo más fácil es doblar bien los extremos y cerrar el paquete con cuerda. Un recurso para aprovechar el rollo olvidado y resolver con gracia más de un apuro doméstico.
No cabe duda de que, con un poco de creatividad, hasta los utensilios de la cocina más sencillos pueden abrirnos un amplio abanico de posibilidades de usos. ¿Se te ocurre alguno más?
