El Feng Shui pone el foco en las esquinas: las formas demasiado afiladas pueden generar una sensación incómoda en casa
Los muebles con ángulos muy marcados pueden romper la calma visual, sobre todo si apuntan hacia el sofá, la cama o una zona de paso
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Hay salones que cuentan con una decoración bonita y, aun así, no terminan de resultar acogedores. Sin embargo, el problema puede estar en un detalle poco evidente: una mesa con las esquinas muy pronunciadas, una estantería mal colocada o el pico de una encimera orientado hacia el sofá. En este sentido, el Feng Shui presta atención tanto a la distribución como a las formas que nos rodean y considera que estos ángulos pueden influir en cómo percibimos una habitación.
Qué son las llamadas “flechas envenenadas”
Dentro del Feng Shui, los ángulos muy marcados que apuntan directamente hacia una persona reciben el nombre de “flechas envenenadas”. No significa que todos los muebles cuadrados resulten negativos, sino que conviene observar hacia dónde se dirige su esquina.
Por ejemplo, el vértice de una mesa de centro puede quedar orientado hacia el lugar en el que nos sentamos habitualmente, una balda terminar justo a la altura de la cabeza o la esquina de una columna apuntar hacia la cama. Según esta disciplina, estas líneas generan una energía rápida y cortante, conocida como “sha chi”, que no ayuda a crear una atmósfera relajada.
Dejando a un lado la parte más simbólica, los picos también atraen la mirada, rompen la continuidad visual y pueden hacer que estemos pendientes de no golpearnos, sobre todo en habitaciones pequeñas o zonas de paso.
No hace falta cambiar todos los muebles
La buena noticia es que solucionar este problema no implica sustituir cada mesa rectangular por una redonda. En muchos casos basta con mover ligeramente el mueble para que la esquina deje de apuntar hacia el sofá, la cama o el escritorio. A veces, unos pocos centímetros cambian la percepción del espacio. Por ejemplo, si vamos a comprar una mesa de centro, una consola o una mesilla, los diseños con cantos redondeados y formas orgánicas ayudan a crear un ambiente más amable. Además, resultan prácticos en casas pequeñas, donde las distancias entre muebles son menores y cualquier esquina puede convertirse en un obstáculo.
Conviene fijarse especialmente en el salón, el dormitorio y la zona de trabajo, ya que son los lugares en los que pasamos más tiempo y donde más se nota la sensación de tener un ángulo dirigido hacia nosotros.
Cómo suavizar una esquina muy marcada
Cuando no se puede mover el mueble porque está hecho a medida o el saliente forma parte de la arquitectura, podemos recurrir a la decoración. Una planta de hojas redondeadas, una lámpara de pantalla curva o un cesto colocado cerca ayudan a suavizar visualmente el ángulo. En una mesa, un mantel también hace que los bordes se perciban menos rígidos.
Las alfombras redondas son otro recurso interesante debajo de mesas cuadradas o rectangulares. Su forma rompe con el exceso de líneas rectas sin necesidad de modificar la distribución. También podemos conseguir este efecto con espejos ovalados, pufs, jarrones redondeados o cojines. Pero ojo, tampoco se trata de llenar la casa de curvas. Como ocurre con casi todo en decoración, la clave está en compensar. Una mesa rectangular puede convivir perfectamente con una alfombra orgánica, unas sillas de respaldo curvo o una lámpara de formas suaves.
Como puedes ver, esa pequeña incomodidad que sentimos en una habitación no siempre tiene que ver con el color o la falta de espacio. A veces basta con observar hacia dónde apuntan las esquinas, mover ligeramente un mueble o añadir un elemento redondeado para que el conjunto resulte mucho más acogedor.