El Feng Shui recomienda mirar hacia dónde apunta tu escritorio: hay posiciones que fomentan la sensación de control al trabajar
Ver la puerta desde la silla y tener una pared detrás son dos de las claves de esta disciplina para organizar la zona de trabajo
Pilar Soto, interiorista, sobre cómo adaptar la iluminación en casa para la entrada del otoño: "Es clave"
El proceso suele ser el siguiente: colocamos el escritorio donde cabe, cerca de un enchufe o junto a la ventana para aprovechar la luz. Después elegimos una silla cómoda, ponemos una lámpara y damos por terminado nuestro rincón de trabajo. Pero hay un detalle que, según el Feng Shui, merece otra mirada. Concretamente qué vemos cuando nos sentamos y qué queda a nuestra espalda, y es que, la distribución también cuenta cuando queremos sentirnos a gusto trabajando. Podemos revisar dónde está la puerta, por dónde pasa la gente y cuánto espacio tenemos alrededor. Pero a veces, simplemente con girar el escritorio cambia la forma en la que percibimos ese rincón.
Ver la puerta sin quedar justo enfrente
La recomendación más conocida del Feng Shui es la llamada posición de mando. Consiste en poder ver la puerta desde la silla sin estar directamente alineados con ella. Con una pared detrás que esta disciplina interpreta como un apoyo. Esto suele conseguirse colocando el escritorio de manera que, al sentarnos, miremos hacia el interior de la habitación y tengamos la entrada a un lado de nuestro campo de visión. El mueble no tiene que estar torcido ni atravesado en medio del cuarto. Lo importante es la vista que tenemos desde nuestro asiento.
Para el Feng Shui, saber quién entra sin tener que girarnos favorece la sensación de control sobre el entorno. Su propuesta evita trabajar de espaldas a la puerta, una posición en la que los movimientos de otras personas quedan fuera de nuestra vista. Es una recomendación de esta tradición, pero no una garantía de que vayamos a concentrarnos más o rendir mejor.
La pared detrás de la silla es otra de sus preferencias. Si podemos elegir, propone que nuestra espalda quede orientada hacia una superficie firme, en lugar de hacia una zona de paso. Eso no implica trabajar pegados a ella: necesitamos margen para mover la silla y levantarnos cómodamente.
Qué hacer cuando el espacio manda
En muchas casas, separar el escritorio de la pared es imposible. Si es tu caso, prueba primero si puedes cambiarlo a otra pared o girarlo para que la puerta quede visible de lado. Un pequeño ajuste muy efectivo que puede bastar.
Cuando la mesa es fija y la entrada queda detrás, algunas recomendaciones de Feng Shui proponen un espejo pequeño que permita verla reflejada. Conviene probar su posición desde la silla para que cumpla esa función sin convertirse en otra distracción. Por otro lado, la ventana también merece atención. Situarla a un lado del escritorio puede facilitar que la luz llegue a la zona de trabajo y ayudar a evitar reflejos molestos en la pantalla. Antes de mover muebles, comprueba cómo cambia la iluminación durante las horas en las que sueles trabajar.
Tampoco te olvides de revisar los detalles cotidianos: dónde dejas los papeles, si llegas bien a lo que utilizas y si los cables te dificultan el paso. Factores que muchas veces no tenemos en cuenta y que contribuyen a crear un caos visual que termina por desconcentrarnos y hacernos menos productivos.
