Decoración

El Feng Shui recomienda prestar atención a las formas redondas: guía para incorporarlas y suavizar los espacios

Las formas sinuosas contribuyen a crear un ambiente más relajado. Instagram
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Hay casas en las que apetece quedarse nada más entrar. A veces es la luz, otras los colores y, en ocasiones, algo tan discreto como la forma de los muebles. Piensa en una mesa redonda, un espejo circular o una butaca con brazos curvos. Son detalles que pueden cambiar el aspecto de una habitación sin necesidad de meternos en obras.

El Feng Shui también se fija en ellos. Según esta práctica, las esquinas pronunciadas, especialmente cuando apuntan hacia un lugar donde nos sentamos o descansamos, pueden generar una energía poco amable. Las curvas, en cambio, se utilizan para suavizarla. Es una interpretación propia de esta tradición; en decoración, además, sirven para romper con un ambiente dominado por líneas rectas.

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Curvas que encuentran su sitio

Basta con echar un vistazo al salón para entender por dónde empezar. El sofá, la televisión, la librería, las ventanas… Casi todo suele dibujar rectángulos. Introducir una mesa de centro redonda u ovalada añade variedad y evita tener otra esquina justo delante de las piernas. Eso sí, antes de elegirla conviene comprobar que deja espacio suficiente para pasar.

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En el comedor, una mesa circular permite que todos se vean las caras y elimina la cabecera. Puede resultar muy agradable para esas sobremesas que se alargan casi sin darnos cuenta. Pero su tamaño debe encajar con la estancia: si obliga a moverse de lado o dificulta sacar las sillas, pierde buena parte de su encanto.

¿Y si no quieres cambiar ningún mueble? También puedes probar con piezas pequeñas. Una bandeja redonda sobre una mesa rectangular, un jarrón de formas suaves o una lámpara con pantalla curva introducen ese contraste. No hace falta comprarlos todos. Elige un detalle que te guste y observa cómo queda con lo que ya tienes.

En el dormitorio, las mesillas con bordes redondeados o un cabecero de líneas curvas pueden dar un aire más suave al conjunto. Si estás pensando en renovar alguna pieza, fíjate especialmente en las esquinas que quedan cerca de la cama o en el paso hacia el armario.

Mezclar sin llenar la casa

La idea tampoco es convertir cada habitación en una colección de círculos. Las formas rectas ayudan a organizar visualmente el espacio y tienen sitio en esta propuesta. Lo interesante es combinarlas con alguna curva para que el resultado no se vea demasiado rígido ni demasiado repetitivo.

También cuentan los materiales. Una mesa redonda de madera, una pantalla de tela o una cesta de fibras aportan texturas diferentes. Antes de añadir más objetos, prueba a recolocar los que tienes: quizá ese jarrón que pasa desapercibido en una estantería quede mejor sobre el aparador.

Y recuerda mirar el conjunto desde donde lo usas: sentada en el sofá, al entrar en el dormitorio o alrededor de la mesa. Así verás qué esquina destaca demasiado y dónde encajaría una forma más suave. Y es que, a lo mejor tu salón solo necesita cambiar una lámpara de sitio y recuperar aquella bandeja redonda que tienes guardada.