El pueblo pesquero gaditano de Joaquín Sabina y su mujer, Jimena Coronado: una villa mítica con buena gastronomía
Joaquín Sabina se refugia en Cádiz tras su retirada, en un pueblo costero con ocho playas espectaculares y una rica gastronomía donde puede disfrutar junto a su mujer Jimena Colorado en esta etapa de su vida
El plan de vida de Joaquín Sabina tras su jubilación a los 76 años: "Me llena más que subirme a un escenario"
Joaquín Sabina ha encontrado en el pueblo gaditano de Rota su refugio perfecto para descansar y disfrutar de la vida tras su retirada. Acompañado por su esposa, Jimena Coronado, el cantautor jienense ha convertido este pueblo costero en su puerto de llegada definitivo. Tras haber pisado los escenarios más importantes del mundo, el artista ha elegido este rincón del Atlántico para disfrutar del mar, la tranquilidad del día a día y su rica gastronomía que invita a parar el tiempo.
Después de cumplir más de cuatro décadas de exitosa trayectoria profesional y dejar un legado de temas inolvidables como '19 días y 500 noches', el cantautor confirmó su retirada oficial de los grandes escenarios tras su última gira internacional en diciembre del año pasado. Su relación con la provincia de Cádiz no es nueva, pues incluso llegó a ejercer como pregonero del Carnaval gaditano en 2019. Sin embargo, su conexión con Rota nació hace años gracias a la complicidad que tiene con grandes voces de la literatura como la añorada escritora Almudena Grandes y el poeta Luis García Montero.
Hoy en día, Joaquín Sabina reparte su tiempo entre su vivienda en la capital madrileña y largas estancias en este enclave marinero. Para el artista, Rota representa el único lugar donde se siente completamente libre y sin el peso del personaje público. Allí puede disfrutar de cosas básicas del día a día como comprar el pan cada mañana o disfrutar de una copa en bares de siempre como El Alambique sin ser interrumpido para firmar autógrafos. Sabina ha llegado a afirmar que este balcón atlántico le ha inspirado profundamente en su obra de las últimas dos décadas, destacando que el sonido de las olas, la luz natural del lugar y las reuniones de amigos al cobijo del viento de levante son la verdadera medicina para conservar el alma.
Rota: patrimonio, playas y encanto gastronómico en la costa de Cádiz
En pleno litoral atlántico, Rota es un pueblo marinero que supera los 30.000 habitantes y que tiene una calidad de vida envidiable a un paso de grandes ciudades como Sevilla, Cádiz o Málaga. El pueblo es conocido internacionalmente por albergar la Base Naval compartida con población norteamericana, lo que le da un gran carácter cosmopolita y una particularidad muy curiosa. Su casco histórico conserva monumentos de extraordinario valor, encabezados por el imponente Castillo de Luna, una fortaleza erigida en el siglo XIII que en la actualidad funciona como sede del Ayuntamiento.
Entre sus joyas naturales e históricas destacan los míticos Corrales de Rota, unas parcelas frente al mar que constituyen un método tradicional de pesca desde la época romana y que fueron declaradas el primer monumento natural de Andalucía. Asimismo, la población cuenta con un moderno faro marítimo ubicado junto a su mismo edicio anterior y con un frondoso pinar costero plantado a comienzos del siglo pasado, que se ha convertido en el hábitat natural del camaleón.
La localidad extiende a lo largo de su litoral 15 kilómetros de arena fina distribuidos en ocho playas espectaculares. Gran parte de estas zonas de baño ostentan la distinción de Bandera Azul, como las concurridas playas urbas de La Costilla y Galeones, o los arenales de Punta Candor, Puntalillo, Rompidillo-Chorrillo y Costa Ballena, este último un complejo residencial exclusivo de la Costa Noroeste. Además de sus espacios naturales, el municipio destaca por su gran número de tiendas y comercios, y por su excelente gastronomía local basada en pescados frescos del Atlántico, mariscos y recetas de siempre. Además, sumado a la vida apacible de sus calles y la calidez de sus gentes convierten a Rota en un destino privilegiado para vivir durante todo el año.