Teresa Pastor, doctora, sobre cómo prevenir las infecciones de orina: "Es importante aprender a hacer pis"
Una de cada dos mujeres sufrirá una infección de orina a lo largo de su vida, un problema muy común y molesto. Una buena alimentación y una vida saludable ayudan a prevenir
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Una mujer de cada dos padecerá en algún momento de su vida una infección de orina. La cifra impresiona y es una de las que cuenta en ‘¿Qué me pasa ahí abajo?’ la doctora Teresa Pastor.
Las infecciones de orina son muy comunes, tan habituales que a veces pensamos que son casi inevitables. Compartimos trucos con las amigas y con la familia, escuchamos aquella solución que le fue fundamental a la vecina para acabar con ellas y nos pasamos días yendo al centro de salud para que nos solucionen el problema. Pero, y más allá de que no deberíamos nunca asumir que lo que le funciona a otra persona en términos de salud nos funcionará también a nosotras, las infecciones de orina se pueden prevenir.
Qué es una infección de orina
En su libro, Pastor defiende que conocer mejor cómo funciona nuestro sistema urinario y ver la cuestión de una manera más amplia, comprendiendo cómo se conecta con el resto de nuestro cuerpo, nos ayudará a prevenir antes incluso de curar. Lo primero es un buen diagnóstico. “Se trata de infección de orina muchas cosas que no lo son y no se diagnostican otras que sí lo son”, apunta la doctora. Para saber si se tiene una infección de orina no vale solo con tener síntomas, sino que también importan las pruebas diagnósticas, que confirman sin margen de dudas que eso es justo lo que ocurre.
Entre los síntomas, también hay que diferenciar entre los que a veces creemos que son y los que lo son de verdad. La doctora Pastor señala que no lo son que la orina huela mal o que huela muy fuerte, así como el tener que orinar muy a menudo (que no necesariamente tiene que ser por culpa de una infección de orina). Sí lo son sentir dolor debajo del ombligo “intenso, no una molestia”, orinar cada 20 o 30 minutos, quedarte con ganas o sentir que no has vaciado del todo tras ir al baño, el dolor durante y después de orinar, la quemazón o que haya sangre en la orina, que ocurre en algunos casos.
Consejos para prevenir las infecciones
Una de las claves de ‘¿Qué me pasa ahí abajo?’, pubicado por la editorial Alienta, es que toca muchos más palos de lo que se podría pensar antes de ponerse a leer sobre las infecciones de orina. Aborda de manera holística el problema, tocando muchas y muy diversas áreas. “Somos un compuesto de sistemas”, recuerda la doctora, que comenta con humor que “los médicos nos hemos dedicado a hacer cachitoterapia”. Sin embargo, el cuerpo está conectado.
Por eso, hábitos como una buena alimentación o un buen sueño o hacer deporte no son solo buenos en líneas generales para la salud o el bienestar, sino también para prevenir las infecciones de orina. Pastor señala que unas buenas pautas en alimentación son “pilares fundamentales” para prevenir.
Preferir la comida ecológica o tomar probióticos (que se encuentran en alimentos como yogures, kimchi, chucrut o soja fermentada) ayuda. ¿Son los arándanos una fruta milagrosa para las infecciones de orina? Pastor explica que no es que no funcionen, sino más bien que no son tan eficaces como pensamos. Además, suma, si nos los tomamos en zumo estamos consumiendo de paso mucho azúcar.
Luego, están cuestiones básicas. “Uno de los consejos más importantes es aprender a orinar”, señala. Parece casi obvio, pero en realidad la doctora confirma que nos falta una educación sobre el tema y que no le damos mucha importancia, lo hacemos deprisa y corriendo o nos aguantamos las ganas un montón de tiempo.
Aunque, como explica la doctora, el problema viene de lejos: “No les enseñamos a los niños y niñas a hacer pipí como toca”. La prioridad es sacar los pañales (especialmente con la vista puesta en el colegio y los 3 años, porque no podrán llevar pañales) y no tanto el ir al baño bien.
De hecho, apunta la experta, la responsabilidad del proceso recae en las profesoras de la guardería, cuando debería ser algo que se abordase desde pediatría o urología. Incluso, contar con profesionales en fisioterapia o enfermería especializados en suelo pélvico que asesoren en la guardería y ayuden a aprender a hacerlo bien podría ser ya un potente alivio, suma. La clave es que no se enseñe en ese momento de la primera infancia a simplemente retener. “El control de esfínteres es muy complicado y lo hemos banalizado”, indica.
En otras etapas de vida, el problema es la incontinencia. Pastor apunta que no todo el mundo necesita cirugía, que hay que hacer un estudio a fondo para ver qué está pasando. “Deberíamos aprender a conocer mejor el suelo pélvico”, señala.
Mitos de las infecciones de orina
Más allá de los consejos, también hay que desmentir algunos mitos. Pastor confirma que sentarse sobre una superficie fría no causa necesariamente infecciones de orina. La doctora señala que ha pensado en ello y en por qué lo asociamos. Teoriza que puede ser que al sentarte en frío hagas hipercontracción del suelo pélvico y que luego cueste relajarlo. Esto sí se asocia con las infecciones de orina.
Tampoco necesariamente las relaciones sexuales causan infecciones: Pastor recuerda que no todas las mujeres las tienen. La doctora teoriza que el problema podría estar en el PH del semen, que es alcalino y no como el de la vagina que es ácido. Eso puede desestabilizar la flora vaginal e impactar en el equilibrio de la zona, lo que lleva luego a tener infecciones de orina.
¿Y qué pasa con los baños públicos? “Las bacterias no son saltamontes”, recuerda con humor Pastor. No van a saltar de la taza del baño a nuestra conquista. Al final, hacer equilibrios para no tocar la taza es mucho más negativo que sentarse. “Es imposible relajar el suelo pélvico si estás orinando de ladillo”, explica. Limpiar la taza y sentarse es más recomendable.