Entre trineos, burpees y kilómetro a kilómetro, Hyrox reta tu cuerpo y tu mente. María nos cuenta cómo cambió su relación con el deporte y un doctor en Medicina del Deporte analiza con lupa sus pros y sus contras
Dos entrenadores, sobre el entrenamiento híbrido que conquista a Mar Flores o Laura Matamoros: "El beneficio y el sentimiento es increíble"
Madrid“Para mí el clic llegó cuando dejé de mirar la báscula y empecé a mirar los discos de la barra”, cuenta María, que tiene 38 años, sonrisa fácil y una energía que se nota incluso cuando habla de cansancio. Hoy trabaja en una plataforma que conecta viajeros con centros de fitness, pero antes su relación con el deporte tenía otro tono: largas sesiones de cardio y una obsesión constante por la delgadez. Ahora su rutina gira en torno a un nombre que cada vez suena más en gimnasios y redes sociales: HYROX.
Laura Matamoros, Mar Flores, Sara Baceiredo… numerosas son las famosas que se han apuntado a esta disciplina que une entrenamientos completos, sensación de reto y un gasto calórico que algunos sitúan cerca de las 900 calorías por sesión. ¿Realidad o falso mito? Para poner orden en el debate, hablamos con Mario Muñoz, director pedagógico y doctor en Medicina del Deporte, de Fit Generation, un centro de formación deportiva online y privado, y contrastamos su visión con la experiencia real de María.
Hyrox, un formato fijo que cambia la forma de entrenar
“Hyrox es una competición que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de fuerza y resistencia”, explica Mario Muñoz. El formato no cambia en ninguna ciudad del mundo. Cada participante alterna un kilómetro de carrera con pruebas como el SkiErg, el empuje y arrastre de trineo o los wall balls. Esa estructura cerrada marca la diferencia frente a disciplinas como CrossFit, donde la sorpresa forma parte del juego.
María lo resume con una frase sencilla: "Es un entrenamiento muy completo que no solo trata de desarrollar tu fuerza sino también tu capacidad de resistencia”. En su semana tipo combina sesiones de fuerza con entrenamientos específicos de estaciones y carrera. El objetivo no pasa por correr rápido, sino por aprender a gestionar la fatiga.
Esa combinación entre cardio y fuerza explica parte de su boom. “La sinergia entre ambas capacidades produce adaptaciones que no se consiguen cuando se entrenan por separado”, añade el experto de Fit Generation. Es un “entrenamiento híbrido, un cuerpo fuerte, pero también ágil”, como defiende María.
¿Se queman de verdad 900 calorías?
Hay quien dice que se pueden quemar hasta 900 calorías, ahí es nada, pero Mario Muñoz, doctor en Medicina del Deporte, hace unas pequeñas puntualizaciones: “Si hablamos de una sesión de entrenamiento, es una cifra algo disparatada. Puede ocurrir de forma puntual, pero no es lo habitual”. Sin embargo, en competición, con un nivel de intensidad alto y el volumen completo de la prueba, el gasto sí puede acercarse a esos números. Pero, claro, no todos los días se compite.
La carrera ya supone gran parte del consumo energético. “Tengamos en cuenta que con los ocho kilómetros de carrera ya podríamos estar sobrepasando las 500 calorías, pero depende mucho de los niveles de esfuerzo y de las características físicas de cada participante”, expone el director pedagógico de Fit Generation.
María lo vive desde otro ángulo. “Yo no pienso en calorías. Pienso en cómo me encuentro después”. Su cambio mental aparece de forma clara: dejó atrás la lógica de compensar comida con cardio. Ahora el objetivo se centra en “sentirse fuerte, mantener energía durante el día y disfrutar del proceso”, como admite con orgullo.
El miedo a las lesiones y a “ponerse demasiado fuerte”
Uno de los prejuicios más repetidos gira en torno al riesgo físico. La imagen de trineos pesados y ejercicios intensos puede dar miedo a priori, sobre todo a quienes empiezan. Sin embargo, Mario Muñoz desmonta el mito: “No existen ejercicios lesivos; existen intensidades que no se ajustan al nivel de la persona”. Es decir, la clave está en la progresión y en la supervisión adecuada.
También persiste la idea de que entrenar fuerza cambia demasiado el cuerpo femenino. El experto lo aclara con contundencia: “Hay que tener más miedo a la debilidad que a la fuerza”. Y lo cierto es que ganar masa muscular extrema requiere años de trabajo y una estrategia específica, nunca aparece porque sí. Fácil, lo que se dice fácil, no es.
María coincide desde su experiencia personal. Tras años de dietas restrictivas, hoy se siente mejor pese a haber ganado peso. “He subido unos ocho kilos, pero me veo mejor, tengo menos ansiedad y más autoestima”. Para ella, la fuerza no solo cambió el físico, también mejoró la salud mental.
A partir de los 40 años: ¿buena idea o riesgo innecesario?
Y esa es una de las grandes dudas que tienen las mujeres antes de empezar a practicar Hyrox. Muñoz aclara que "se puede entrenar perfectamente a partir de los cuarenta, solo hay que adaptar las intensidades y poner más atención a una correcta recuperación”.
Lo cierto es que el entrenamiento híbrido cobra incluso más sentido en esta etapa. La combinación de fuerza y resistencia ayuda a proteger masa muscular y salud ósea, aspectos clave con el paso de los años. De hecho, María representa un perfil muy común: mujeres activas que buscan rendimiento sin obsesión estética.
“Ahora entreno para sentirme sólida a nivel mental, no para encajar en un ideal”, dice. Competir en pareja, además, le aporta además un componente social que antes no encontraba en el gimnasio. Preparar una prueba con amigas, repartir estaciones y celebrar el esfuerzo compartido se convirtió en una motivación extra. “El sábado he quedado con la amiga con la que compito el día 14 de febrero. Vamos a entrenar juntas, ver cómo repartimos estaciones y luego nos tomaremos un café”, nos adelanta María.
¿Para quién es realmente Hyrox?
Desde Fit Generation lo tienen claro: “Si crees que te gusta y que te va a generar adherencia al ejercicio, adelante, no hay que darle más vueltas, ni generar miedos ni barreras. Solo tienes que tener en cuenta que el formato es competitivo, si en tu caso te gusta ir ‘a tu bola’ sin mirar a un crono, posiblemente no sea tu mejor opción. Y en cualquier caso, hay que tener presente que hay que adaptar la intensidad a tu nivel físico”, tal y como sugiere Mario Muñoz

María, que llegó a Hyrox gracias a su entorno deportivo, lanza un consejo a todas esas mujeres que alguna vez se han planteado apuntarse a n Hyrox. “No hace falta ser runner ni venir del fitness extremo. Los tramos de un kilómetro lo hacen accesible”, expone.
Al final, Hyrox refleja un cambio más amplio en la cultura del ejercicio. Es cierto que escuchar que vas a quemar 900 calorías invita a muchas mujeres y hombres a interesarse por la competición, pero el verdadero motor parece otro: la sensación de capacidad. Ese YO PUEDO. No se trata de sufrir más, sino de descubrir de lo que uno es capaz cuando fuerza y resistencia trabajan juntas.

