Fitness

Los entrenadores personales coinciden: el ejercicio de 20 minutos para hacer en la playa en el que trabaja todo el cuerpo

Patricia Vera, wellness coach y entrenadora personal. Fotos cedidas a Divinity.es
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Con la llegada del verano y las altas temperaturas, mantener una rutina de ejercicio constante puede convertirse en un verdadero reto, pero la playa se presenta como la alternativa perfecta para no abandonar la actividad física. En vez cargar con material deportivo o acudir a un gimnasio abarrotado de personas, la playa y su entorno natural ofrece una superficie natural inmejorable para ponerse en forma utilizando únicamente el propio peso corporal.

Para conocer a fondo cómo realizar una rutina de entrenamiento eficaz y breve, hemos hablado con Patricia Vera, wellness coach, entrenadora personal y nutricionista, quien defiende que no es necesario invertir horas para obtener grandes resultados. Según la experta, una rutina bien diseñada de tan solo 20 minutos junto al mar es suficiente para activar la fuerza, la resistencia, el equilibrio y la capacidad cardiovascular de manera integral. Además, el contacto directo con la naturaleza, la luz del sol y la brisa marina reducen el estrés y aumentan la motivación, haciendo que el esfuerzo físico resulte mucho más agradable y fácil de mantener en el tiempo.

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Cómo estructurar una rutina efectiva de 20 minutos en la playa

A la hora de diseñar una sesión corta y funcional sobre la arena, la coach Patricia Vera apuesta por la sencillez y la máxima eficiencia. "Yo plantearía una rutina muy sencilla: cinco ejercicios, cuatro vueltas, cuarenta segundos de trabajo y veinte segundos de descanso, así conseguimos trabajar prácticamente todo el cuerpo en apenas veinte minutos", nos explica la coach.

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El bloque de ejercicios comienza con la sentadilla tradicional, bajando la cadera con la espalda recta desde una posición con los pies separados a la anchura de los hombros, un movimiento clave donde la arena obliga a estabilizar mucho más cada repetición mientras se activan cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y core. Le siguen las flexiones con las manos apoyadas en la arena, adaptando la dificultad al nivel de cada persona para involucrar pecho, tríceps, hombros y abdomen con el cuerpo alineado. En tercer lugar, las zancadas alternas dando un paso largo hacia adelante hasta formar noventa grados con las rodillas para tonificar el tren inferior y ganar equilibrio.

El trabajo muscular se completa con la plancha sobre antebrazos y puntas de los pies para desarrollar la estabilidad lumbar y abdominal, y finaliza con la carrera en el sitio o skipping, elevando las rodillas a ritmo constante para incrementar las pulsaciones y aportar un valioso componente metabólico a la sesión.

Entrenar sobre la superficie de la arena modifica por completo la respuesta de nuestra musculatura en comparación con la firmeza del suelo de un gimnasio. La principal diferencia respecto al gimnasio es "la inestabilidad", señala Patricia Vera, añadiendo que cada paso sobre la arena obliga al cuerpo a realizar pequeños ajustes para mantener el equilibrio. "Esta exigencia ayuda de forma notable al trabajo del glúteo medio, los gemelos, los tobillos, la musculatura del pie, la zona lumbar y el core. Del mismo modo, se ve reforzada la participación de todos los elementos estabilizadores de las rodillas y las caderas". La especialista aclara que no significa q ue la arena sea siempre mejor, sino que simplemente "genera un estímulo diferente" que obliga al cuerpo a controlar mucho más cada movimiento.

Beneficios físicos y mentales de entrenar junto al mar

Más allá del esfuerzo muscular, entrenar al aire libre desencadena una serie de beneficios que repercuten directamente en nuestro bienestar. A nivel físico obtenemos prácticamente los mismos beneficios que con cualquier rutina bien planificada, "como mejoras en fuerza, resistencia y coordinación", apunta la entrenadora. Sin embargo, el valor añadido reside en el entorno: "La exposición a la luz natural ayuda a regular nuestros ritmos circadianos y el contacto con la naturaleza suele disminuir los niveles de estrés".

Además, la experta destaca que" muchas personas disfrutan mucho más del entrenamiento y eso favorece la constancia", añadiendo que caminar descalzo por la arena cuando no existen contraindicaciones estimula la musculatura plantar. En palabras de Patricia Vera: "Al final, el mejor entrenamiento no es solo el que desarrolla músculo, es el que también mejora nuestro bienestar y conseguimos mantener durante todo el año".

Precauciones imprescindibles para prevenir lesiones entrenando e la playa

Para entrenar con seguridad en la playa es fundamental entender que el terreno cambia según la cercanía al agua. "La arena seca y la arena mojada generan estímulos muy diferentes", advierte la especialista. "La arena seca es mucho más inestable y exige un mayor esfuerzo a los tobillos, gemelos y al tendón de Aquiles, recomiendo utilizarla para ejercicios de fuerza controlados y evitar carreras muy intensas si no estamos acostumbrados. Por el contrario, la arena mojada resulta más firme y firmeza la convierte en la mejor opción para caminar, trotar suavemente o realizar desplazamientos más largos".

Como recomendaciones finales para evitar lesiones, la entrenadora enfatiza la importancia de calentar adecuadamente antes de empezar, progrese en la intensidad sin realizar movimientos explosivos sin adaptación, mantener una hidratación constante y entrenar preferiblemente en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde para evitar los riesgos del calor extremo.