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Hacer deporte en otoño: una entrenadora da trucos y el mejor momento del día para que no te venza la pereza

La disminución de las horas de luz influye a la hora de movernos
La disminución de las horas de luz influye a la hora de movernos. Pexels
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MadridCuando llega el otoño, volver a casa de noche puede hacer que el sofá parezca bastante más apetecible que ponerse las zapatillas. Y claro, si salimos del trabajo y ya está oscuro, cuesta un poco más arrancar. Y es que, aunque el cambio de hora adelante el anochecer y deje menos luz por la tarde, no hace falta esperar a que vuelva la motivación para entrenar.

Ya sabemos que la luz natural ayuda a regular el reloj interno y que puede influir en el estado de ánimo, además de que mantener una actividad física regular también favorece el bienestar. Así que, si puedes, aprovecha las horas de luz para caminar o entrenar al aire libre. Eso sí, no hay una hora perfecta para todo el mundo: el mejor momento es el que puedas mantener sin que se convierta en otra obligación.

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El mejor momento es el que puedes repetir

A algunas personas les funciona entrenar por la mañana, antes de que se llene la agenda; otras prefieren moverse al final del día. Si al salir de la oficina ya ha oscurecido y eso te desanima, puedes probar una sesión corta a primera hora o en la pausa del mediodía. Y si madrugar no es lo tuyo, no te empeñes: una rutina en casa o una clase después del trabajo también pueden encajar mucho mejor con tus horarios.

Deja menos decisiones para el último momento
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"No hay una hora mágica que funcione para todos. Lo importante es elegir el momento en el que tengas más posibilidades de cumplir y reservarlo como una cita contigo. Si entrenar por la mañana te ayuda a evitar imprevistos, adelante; si tienes más energía por la tarde, ese puede ser tu momento", propone Alejandra Jiménez, entrenadora.

Deja menos decisiones para el último momento

Un truco sencillo, pero muy útil consiste en dejar preparada la ropa de deporte, la botella de agua y las zapatillas la noche anterior. Así, si vas a entrenar antes de empezar el día, no tienes que buscar nada medio dormida. Y si tu plan es ir al gimnasio al salir del trabajo, llevar la bolsa contigo por la mañana te ahorrará pasar por casa y tener que vencer una tentación más.

"Cuantos menos pasos tengas que dar antes de empezar, mejor. Deja la ropa a la vista y decide de antemano qué vas a hacer. Así no llegas a la hora del entrenamiento pensando si te apetece o qué rutina toca: solo tienes que ponerte en marcha", aconseja la entrenadora.

“También ayuda escoger una actividad que de verdad te guste. Puede ser bailar, caminar a buen paso, nadar o seguir una clase en casa. Si el plan te resulta aburrido o demasiado exigente, es lógico que mantenerlo cueste más. Quedar con una amiga o apuntarte a una actividad en grupo puede darle otro aire al entrenamiento y hacer que te resulte más fácil cumplir”, añade.

Planifica sesiones realistas y ten un plan B

Planifica sesiones realistas y ten un plan B

Apuntar los entrenamientos en el calendario ayuda a que no dependan solo de las ganas del momento. No hace falta llenar la semana de sesiones largas: suele ser más fácil mantener un plan realista, con días y horarios definidos, que proponerse hacer demasiado y abandonar a los pocos días. También conviene dejar pensada una alternativa breve para los imprevistos, como una caminata rápida o una rutina en casa.

"Si llevas tiempo sin entrenar, empieza por algo asumible, incluso veinte minutos. La constancia se construye poco a poco; no hace falta recuperar en una semana todo lo que no has hecho durante el verano", sugiere Jiménez. Cuando aparezca la pereza, prueba a comprometerte solo con los primeros diez minutos; ya que, muchas veces, una vez que hemos empezado, continuar resulta más fácil. Y si ese día necesitas parar, tampoco pasa nada: moverse un poco es mejor que esperar a tener el día perfecto. Tener a mano una lista de ejercicios o una clase ya elegida evita perder tiempo decidiendo qué hacer.

Una vez que hemos empezado, continuar resulta más fácil

Y para los días más fríos, prueba a calentar unos minutos en casa antes de salir o empezar la sesión. Un poco de movilidad o unos ejercicios suaves pueden ayudarte a entrar en calor poco a poco y a superar esa primera barrera de levantarte del sofá. También puedes dejar preparada una alternativa de interior para los días de lluvia, así el tiempo no te obliga a cancelar el entrenamiento.

"No conviertas el ejercicio en un castigo ni en una obligación imposible. Elige una actividad que te guste, busca un horario que puedas sostener y permítete adaptar el plan si una semana se complica", resume Alejandra y apostilla que, con menos luz y más planes que invitan a quedarse en casa, organizarse puede ser el mejor empujón. “Preparar la ropa, apuntar las sesiones y tener una alternativa corta ayuda a que entrenar no dependa únicamente de la motivación. No hace falta hacerlo perfecto: basta con encontrar una rutina que te siente bien y puedas repetir”.