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¿Son realmente efectivas para quemar grasa la avena y la chía? Una nutricionista nos saca de dudas

Dos alimentos que no pueden estar más de moda. Pexels
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MadridLa avena y la chía llevan años instaladas en el imaginario healthy como aliados imprescindibles para perder grasa. Desayunos con porridge, puddings de chía, bowls de Instagram y recetas virales han convertido a estos alimentos en supuestos imprescindibles de cualquier dieta “quema grasa”. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? Estudios como los publicados en 'The Journal of Nutrition' han demostrado que tanto la fibra soluble de la avena como el contenido en omega 3 y fibra de la chía tienen beneficios claros sobre la saciedad, el control del apetito y la salud metabólica. Otra cosa muy distinta es atribuirles propiedades milagrosas. Para aclararlo, en Divinity hemos hablado con Miriam Tara, health coach y fundadora de KilosOut, que pone el foco donde realmente importa: en el contexto y en los hábitos.

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Ni magia ni milagros: desmontando el mito

“Ningún alimento quema grasa por sí solo. Ni la avena ni la chía tienen propiedades mágicas”, explica Miriam Tara con rotundidad. “Lo que sí tienen es valor nutricional, y bien utilizados pueden ayudar a mejorar la saciedad y la calidad de la alimentación”. Desde KilosOut insisten en una idea clave que muchas veces se pasa por alto. “No es lo mismo hablar de alimentos saludables que de expectativas irreales. Incorporar avena o chía no va a compensar una dieta desequilibrada ni un estilo de vida desordenado”, indican.

El papel real de la avena

La avena es un cereal rico en fibra soluble, especialmente betaglucanos, un tipo de fibra que contribuye a una mayor sensación de saciedad y a una liberación más gradual de la energía. Esto puede ayudar a regular el apetito y a evitar picos de hambre a lo largo del día.

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Ahora bien, como recuerda la experta, “eso no implica una quema directa de grasa. La avena puede ser una buena opción dentro de una alimentación equilibrada, pero si se consume en exceso o como parte de un patrón caótico. Por ejemplo, grandes cantidades combinadas con azúcares o ultraprocesados, no va a generar ningún beneficio extra”.

Qué aporta realmente la chía

Las semillas de chía destacan por su contenido en fibra, omega 3 y micronutrientes. Al absorber líquido, aumentan su volumen, lo que puede contribuir también a una mayor sensación de saciedad. Este efecto es uno de los motivos por los que se han popularizado tanto en desayunos y snacks.

Sin embargo, Miriam advierte de un detalle importante. “Son un alimento calóricamente denso, por lo que su cantidad y contexto son determinantes”. Añadir chía a una dieta desequilibrada no va a producir ningún cambio real. “Su utilidad está en cómo y cuándo se incorpora, no en el alimento en sí”, señala.

La clave no está en el alimento, sino en el hábito

Sin embargo, la pérdida de grasa no depende de productos concretos ni de superalimentos, sino de un patrón de alimentación sostenido en el tiempo. “Hablamos de comida real, de un enfoque de dieta mediterránea y, sobre todo, de una buena relación con la comida”, explican desde KilosOut.

“Cuando ponemos el foco en un solo alimento, perdemos de vista lo importante: cómo comemos, cuánto descansamos, cómo gestionamos el estrés y qué hábitos mantenemos a diario. Avena y chía pueden formar parte de una alimentación saludable, pero no sustituyen el trabajo de fondo como regular horarios, escuchar el hambre real, priorizar alimentos poco procesados y mantener constancia”, concluye la nutricionista. Porque, al final, no se trata de lo que pones en el bowl… sino de todo lo que haces el resto del día.