Miriam Tara, nutricionista, da las claves de cuántas veces a la semana se puede comer pasta sin engordar

La experta desmonta uno de los grandes mitos de la alimentación y explica por qué la pasta no es la enemiga que muchos creen
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MadridItalia es, probablemente, el mejor ejemplo para desmontar uno de los mitos más extendidos en torno a la alimentación: que la pasta engorda. A pesar de ser el país europeo donde más se consume este alimento, sus cifras de obesidad están muy por debajo de la media de otros países occidentales. De hecho, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Italia presenta una de las tasas de obesidad más bajas de Europa, algo que muchos expertos relacionan con su estilo de vida y, especialmente, con la dieta mediterránea. Este patrón alimentario, avalado por numerosos estudios científicos, se basa en el consumo de alimentos frescos, equilibrados y poco procesados. Un estudio publicado en la revista The Lancet ya apuntaba que seguir una dieta mediterránea no solo reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, sino que también ayuda a mantener un peso saludable a largo plazo. Y sí, en esa ecuación entra la pasta.

Con este contexto sobre la mesa, Miriam Tara, health coach y fundadora de KilosOut, lo deja claro: el problema no es la pasta en sí, sino cómo se consume. “La pasta no es el problema. Lo importante no es cuántas veces la comes, sino cómo la integras dentro de tu alimentación y de tus hábitos”, explica.
¿Cuántas veces se puede comer pasta?
Desde el punto de vista nutricional, la pasta puede formar parte de la alimentación semanal sin problema. Tal y como señala la experta, “en muchos casos, puede incluirse entre 2 y 4 veces por semana, dependiendo del nivel de actividad física, el resto de la alimentación y las necesidades individuales”.

Lejos de ser un alimento que haya que evitar, la pasta es una fuente de hidratos de carbono complejos, fundamentales para aportar energía al organismo, especialmente en personas con un estilo de vida activo. El problema, como suele ocurrir, no está en el ingrediente principal, sino en todo lo que lo rodea.
La clave está en cómo construyes el plato
Aquí es donde entra en juego uno de los conceptos más repetidos por los nutricionistas: el equilibrio. Desde el enfoque de KilosOut, el foco no está en contar calorías o restringir alimentos, sino en aprender a estructurar bien las comidas. Miriam lo resume de forma muy gráfica utilizando el conocido método del plato de Harvard: “Se deben ajustar las cantidades para que un cuarto del plato sea pasta (a poder ser integral), otro cuarto proteína y la mitad, verdura”.
Este reparto no solo ayuda a controlar las cantidades, sino que también garantiza una ingesta más completa a nivel nutricional. “Un plato de pasta puede ser perfectamente equilibrado o completamente desequilibrado. Todo depende de cómo se prepare y del conjunto del día”, añade.

¿La pasta engorda? El gran mito
La respuesta breve es “no”. Ningún alimento por sí solo provoca un aumento de peso. Lo que realmente influye es el balance energético total, es decir, consumir más calorías de las que se gastan de forma mantenida en el tiempo.
Eliminar alimentos como la pasta, además, suele tener el efecto contrario al deseado. Tal y como explica la experta, restringir en exceso puede generar ansiedad y dificultar la adherencia a una alimentación saludable. “Cuando entiendes cómo funciona tu alimentación, dejas de tener miedo a alimentos como la pasta. Y eso, a largo plazo, es lo que realmente marca la diferencia”, concluye Miriam Tara. Así que la próxima vez que dudes si pedir ese plato de pasta, quizá la pregunta no sea si engorda… sino cómo lo vas a acompañar.
