En septiembre siempre tenemos la sensación de que todo lo que hicimos en agosto estuvo mal. Y antes de ponerse a compensar, hemos hablado con una nutricionista para hacerlo todo más sencillo.
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MadridEmpieza el curso y ese inicio se marca como un antes y un después. Hay una especie de amnesia colectiva cada vez que termina el verano. Durante agosto nos parece perfectamente razonable cenar a las once y media, encadenar aperitivo con comida y comida con helado, acostarnos tarde y desayunar cuando buenamente se puede. Llega septiembre y, de repente, todo eso parece requerir penitencia. Entonces, empiezan a aparecer en el feed de Instagram las recetas de zumos verdes, consejos para semanas détox, platos que desinflaman para intentar 'arreglar' en cinco días lo que se ha hecho durante las vacaciones.
Paula Valiente, nutricionista de Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, propone ser lo más sensatos con nosotros mismos: volver a la normalidad y alejarse de las dietas restrictivas que no nos llevan a ningún lado. “Realmente, no haría falta cambiar nada drásticamente”, explica. “Durante el verano solemos cambiar horarios, comer más veces fuera de casa, dormir algo menos o movernos de otra manera”. Es decir, puede que esa sensación de pesadez tenga tanto que ver con el desorden de horarios como con lo que hemos comido. Y, cuando septiembre devuelve cierta estructura al día, muchas veces el cuerpo también empieza a colocarse solo.
El desayuno no es como no lo imaginábamos
Aquí llega el detalle que puede sorprender a quienes desayunan prácticamente al mismo tiempo que apagan la alarma. “No tenemos por qué desayunar nada más levantarnos. Podemos dejar pasar un rato, por ejemplo, una hora antes de tomar nuestro primer café o hacer nuestra primera comida”, explica Valiente.
No es una nueva modalidad de ayuno ni una fórmula secreta para adelgazar. De hecho, la nutricionista no plantea que haya que esperar esa hora sí o sí. La idea es bastante más sencilla: si nos levantamos sin hambre, no pasa nada por no comer inmediatamente. “Si por la mañana no tenemos hambre, no es necesario obligarnos a desayunar simplemente porque ‘toca’”.

Y es que esperar a tener hambre puede ser, precisamente, una de esas costumbres que perdemos cuando llevamos semanas comiendo más por horario, plan social o inercia que porque realmente nos apetezca.
Por la noche, adelanta el reloj: cena lo antes posible
El otro extremo del día también importa. Si durante el verano la cena ha ido retrasándose hasta confundirse casi con la madrugada, septiembre puede ser buen momento para adelantarla. “Intentaría cenar lo antes posible y dejar cierto margen entre la cena y el momento de irnos a la cama”, aconseja.
Después, otro consejo que no cuesta dinero, no necesita equipamiento y tampoco exige ponerse mallas: caminar un poco. “También puede venir muy bien dar un pequeño paseo después de cenar”, añade. Ahora que las temperaturas empiezan a dar una tregua, puede ser además uno de los hábitos más fáciles de recuperar.
La cena tampoco es un castigo que signifique irse a la cama con dos hojas de lechuga y mucha tristeza en el estómago. “No tiene que ser una cena aburrida ni restrictiva: una tortilla acompañada de verduras, una crema de verduras con una fuente de proteína o cualquier combinación que sepamos que nos sienta bien puede ser suficiente”, propone la nutricionista.

De hecho, esa idea de cuidarse sin vivir permanentemente a dieta está muy presente en la filosofía de Palasiet Wellness Clinic & Thalasso. El centro lleva alrededor de 50 años trabajando con programas de alimentación saludable y parte de un planteamiento bastante alejado de la clásica dieta de prohibiciones: aprender a comer siguiendo las bases de la dieta mediterránea y entender la alimentación como una pieza más del bienestar. También trabajan aspectos que a veces olvidamos cuando hablamos de comida, como la gestión del estrés o de la ansiedad relacionada con la alimentación.
Eso no significa que hayan desaparecido los programas más específicos. Palasiet Wellness Clinic & Thalassotambién cuenta con programas detox o de pérdida de peso cuando realmente están indicados, pero siempre planteados de forma individualizada y bajo la supervisión del equipo médico de la clínica. Septiembre no necesita una operación retorno. “Mi consejo sería ir poco a poco y sin ponernos una presión enorme encima”, concluye Valiente.

