Hay ciertos alimentos que tomamos de manera habitual y que no deberíamos tener en nuestra cocina
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La alimentación es uno de los pilares fundamentales que hay que cuidar si queremos llevar una vida más saludable, así como hacer ejercicio físico de manera regular y tratar de que nuestro descanso sea el adecuado (entre otras cosas). Una vez que decidimos cuidarnos, hay ciertos alimentos que es mejor eliminar de nuestras cocinas, porque no son adecuados para un consumo habitual.
Una alimentación variada es lo mejor, potenciando el consumo de frutas y verduras, así como el de legumbres, escogiendo grasas saludables y reduciendo el consumo de alimentos como las carnes rojas. También conviene apostar por los frescos, esos alimentos que nos invitan a cocinar y hacerlo de una manera divertida y sabrosa, apostando por el uso de especias.
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Intentar llevar una dieta lo más cercana a la dieta mediterránea que todos conocemos es una de las recomendaciones de los expertos, lo que hace que tengamos que eliminar (o reducir en la medida de lo posible) algunos elementos que no son nada beneficiosos y que consumidos en exceso pueden llegar a intoxicar nuestro cuerpo, por lo que es mejor no abusar de su consumo.
- Refrescos. Hace ya bastante tiempo que sabemos que no son la mejor opción, por lo que si no podemos eliminarlos por completo, reducir su consumo al mínimo es lo mejor.
- Cereales de desayuno. En especial aquellos que contienen azúcares añadidos, por lo que es esencial mirar la lista de ingredientes para saber cuáles nos convienen más.
- Carnes procesadas. No es demasiado aconsejable abusar del consumo de fiambres, beicon o salchichas, muchas de las sustancias empleadas en el proceso de elaboración podrían aumentar el riesgo de cáncer.
- Pan de molde. Es una opción sencilla para momentos de necesidad, pero también puede serlo tener en el congelador un pedazo de pan que no contenga tantos aditivos y conservantes.
- Zumos industriales. Es bastante frecuente que este tipo de bebidas no contenga tanta fruta como pensamos y sea una fuente de azúcares añadidos. Además, durante el proceso de convertir la fruta en zumo se elimina la fibra, lo que tampoco es bueno.
- Azúcar. Reducir la cantidad de azúcar que tomamos puede costarnos un poco, pero por algún sitio conviene empezar si queremos cuidarnos.
- Tortitas de arroz. Generalmente, las asociamos con las dietas y, por tanto, con tratar de llevar hábitos más saludables, pero no tiene por qué ser así. Incluso en sus versiones más saludables, calman el hambre en el momento, pero no por demasiado tiempo.
- Patatas fritas de bolsa. Son deliciosas y adictivas, pero no aportan beneficios al organismo, además, son ricas en grasas poco saludables.
- Alcohol. No hay nada saludable en el alcohol, por lo que si queremos cuidar nuestra salud lo mejor es reducir su consumo al máximo. De hecho, los expertos recomiendan no tomarlo en absoluto.
- Carnes y pescados crudos. Estos alimentos pueden ser los causantes de una intoxicación alimentaria, porque hay un mayor riesgo de que contengan bacterias. Es especialmente peligroso para las personas inmunodeprimidas. No hace falta tirarlos, pero es recomendable cocinarlos.

