El pueblo que vio crecer a Aitana, del que es hija predilecta: muy cerca de Barcelona y famoso por sus cerezos
La artista vivió aquí desde los 9 años y su famoso “cuarto azul” sigue siendo uno de los recuerdos más especiales de su infancia
MadridAitana Ocaña siempre menciona Barcelona como su ciudad natal, pero hay otro lugar que pesa mucho en su historia: Viladecans. Fue allí, en este municipio del Baix Llobregat, donde se mudó con solo 9 años y donde empezó, casi sin darse cuenta, a desarrollar esa sensibilidad artística que le ha hecho llegar muy lejos. Allí vivió buena parte de su adolescencia, antes de que la familia se instalara más tarde en Sant Climent de Llobregat. Y fue precisamente en Viladecans donde la cantante creció en aquel cuarto mítico pintado de azul Klein, un color intenso que terminó convirtiéndose en el concepto central de su último disco.
La artista además ha contado en varias ocasiones que ese espacio representaba su refugio, su lugar seguro y el escenario de muchos de los momentos que marcaron su personalidad creativa. Pero ¿cómo es Viladecans y qué hace tan especial a este municipio que la vio crecer?
Un municipio mediterráneo a 20 minutos de Barcelona
Viladecans se encuentra a unos 17 kilómetros de Barcelona y está muy bien conectada tanto por carretera como por tren. Por esto se ha convertido en una de las localidades más demandadas del área metropolitana por quienes buscan un entorno más tranquilo sin renunciar a los servicios de una gran ciudad.
Con una población que ronda los 67.000 habitantes, es un municipio lo suficientemente grande como para tener vida y actividad, pero lo bastante pequeño para conservar ese ambiente cercano que muchas familias buscan. Su situación dentro del delta del Llobregat le permite estar rodeado de naturaleza, campos, mar y zonas verdes.
Qué ver y hacer en Viladecans
Aunque es bastante residencial, Viladecans combina vida urbana, espacios naturales y pequeños rincones con encanto. Uno de los más conocidos es el Parc de la Marina, una gran zona verde ideal para pasear, hacer deporte o sentarse a tomar el aire.
A pocos minutos se extiende el Delta del Llobregat, una joya natural que permite observar aves y disfrutar de rutas tranquilas entre humedales y vegetación mediterránea.
El casco antiguo, con sus plazas, tiendas locales y bares de toda la vida, mantiene la esencia del pueblo tradicional. También destaca Viladecans The Style Outlets, muy visitado por quienes buscan moda a precios reducidos.
Y para los amantes del mar, la playa de Viladecans ofrece un entorno natural protegido, con dunas y espacios poco urbanizados, perfecta para un día de calma junto al Mediterráneo.
Una tradición que mantiene su identidad
Entre las tradiciones más populares del municipio destaca la Fiesta Mayor de Viladecans, que se celebra cada año a finales de septiembre y llena las calles de música, actividades culturales, castellers y encuentros vecinales. Es uno de los momentos del año en los que el pueblo vibra con más fuerza.
Otra de las celebraciones clásicas del Baix Llobregat son los correfocs, una tradición profundamente arraigada en la cultura catalana. En estos espectáculos, grupos de “diables” vestidos con trajes característicos recorren las calles al ritmo de tambores mientras hacen bailar al público bajo chispas de fuego artificial. La gente participa corriendo o caminando junto a ellos, siguiendo el ritmo del tambor y disfrutando del ambiente festivo en la que participan casi todos los vecinos año tras año.
No cabe duda que, en vista de cómo le ha inspirado para componer su último álbum, para Aitana, Viladecans no es solo el lugar donde vivió parte de su infancia, es un capítulo fundamental de su historia.

