Pueblos

Los refugios de Maribel Verdú: de Casares a Marbella, los lugares donde desconecta

Fotomontaje con el pueblo de Casares al fondo y, delante, Maribel Verdú. Cordon Press y Wikipedia/Jaycross
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“Es mi refugio”: así de contundente se expresaba Maribel Verdú sobre su rincón favorito, el lugar paradisiaco del sur de nuestro país en el que elige desconectar. Casada desde hace 27 años con Pedro Larrañaga, la actriz tiene una de las relaciones más sólidas del panorama ‘celebrity’: de hecho, hace tan solo unos días se cumplió este aniversario y Maribel proclamaba orgullosa su amor en las redes sociales con una imagen de ambos. Al fondo, el mar: un mar que la acompaña cada vez que su trabajo se lo permite. Estos son los lugares en los que la intérprete de ‘Belle Époque’ o ‘El laberinto del fauno’ suele hacer sus escapadas.

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Málaga, la capital de la Costa del Sol

Hace algún tiempo, Maribel Verdú explicaba en la revista ‘Elle’ que su rutina cuando no está de rodaje es hacer recados y la compra por la mañana, y tirarse en el sofá con un libro por la tarde hasta que llega su pareja del trabajo. Pero donde verdaderamente carga las pilas es en Málaga, donde ambos tienen desde hace tiempo una casa. “Cuando tengo unos días, procuro escaparme”, confesaba.

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Málaga es, sin duda, la ciudad de moda en España: su clima suave permite visitarla en cualquier momento del año, y a sus playas hay que sumarle su inmensa oferta cultural. Museos como el Picasso, el de la Aduana, el Pompidou o el Carmen Thyssen son solo algunos ejemplos. Pero además cuenta con una gastronomía muy bien valorada, basada en el pescado fresco, que se suele consumir espetado (se ensarta en cañas delgadas y se cocina lentamente sobre las brasas de leña) o frito. Las conchas finas, las berenjenas con miel, el gazpachuelo, la ensalada malagueña, el plato de los montes (solo apto para el frío y para estómagos resistentes) o el ajoblanco son ejemplos de la variadísima gastronomía de esta ciudad del sur.

Marbella, entre la tradición andaluza y el lujo portuario

A muy pocos kilómetros de Málaga se encuentra Marbella. Allí, la pareja eligió celebrar sus bodas de plata hace un par de años. Se llevaron consigo a varios de sus amigos, y es habitual ver a la pareja dándose baños de sol y de agua en sus 24 playas espectaculares repartidas en 27 kilómetros de litoral. 

Marbella combina lo mejor de la tradición andaluza (merece muchísimo la pena ver su casco histórico de estilo árabe, con calles empedradas y fachadas con balcones llenos de flores) con el lujo extremo de Puerto Banús, que además de su particular milla de oro exhibe yates y deportivos de alta gama. Por si fuera poco, su entorno natural también es único: con la montaña muy cerca del litoral, podemos asistir a paisajes diversos que van desde las dunas de Cabopino hasta los bosques de la Sierra de las Nieves, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Casares, el pueblo que tiene un plato con su nombre

Málaga y Marbella están a algo menos de 60 kilómetros de distancia; si continuamos por la costa en dirección oeste, hacia Cádiz y en la frontera con esta provincia, encontramos Casares, otro de los municipios que Maribel Verdú adora visitar. “Lluvia, desconexión, mucho amor y muchas risas”, posteaba en su cuenta de Instagram hace unos tres años. Se encontraba en Venta Victoria (las ventas son casas de comidas, muy habituales en la Málaga del interior).

También es una gran fan del restaurante Sarmiento, uno de los más conocidos del lugar. En una entrada de un blog 'Belleza en vena' explicó que, en su primera visita, pidió, por recomendación de amigos, un salmorejo de aguacate con sardina que resultó no estar disponible. Pero el cocinero improvisó para ella un plato que a la actriz le encantó: aguacate a la brasa con queso de Casares, tomate, cebolla, jalapeños y sardinas marinadas. Aquel plato pasó a formar parte de la carta con el nombre de ‘Aguacate de Maribel Verdú’.

Además de la exquisita gastronomía, que se completa con carnes como la de chivo, el puchero con ‘pringá’ y el clásico ‘pescao’ frito de toda la costa malagueña, Casares, que se eleva sobre un cerro de la serranía de Ronda componiendo la típica imagen de pueblecito andaluz con encanto, cuenta con rincones bellísimos y un considerable patrimonio histórico-artístico como unos baños termales de origen romano, su castillo medieval de origen árabe o la casa de Blas Infante, considerado el padre de la patria andaluza.