Cómo hacer

Cómo devolver el color dorado a la bisutería

the-prahant-pCRtBOqHHIc-unsplash
Con hábitos sencillos tu bisutería puede lucir como nueva. Unsplash
Compartir

La bisutería fabricada o bañada con aleaciones de oro puede cambiar de color con el tiempo, aunque hay que aclarar que el oro puro no se oxida, ni se oscurece, ni cambia de tono, es demasiado blando para crear joyas y de ahí que suela alearse con otros metales para la fabricación de joyas y bisutería, es por esa razón por la que este tipo de oro sí pierde su color, ya sea debido al contacto con determinados productos químicos, por el PH de la piel, por la humedad, e incluso por una limpieza inadecuada.

Más allá de las piezas fabricadas en aleaciones de oro, la bisutería dorada se puede fabricar con latón, con aleaciones de zinc, con cobre o con acero inoxidable, que posteriormente se recubren con un baño de oro. Con el tiempo, esta capa se puede desgastar revelando el material que hay bajo el baño exterior y en estos casos no es posible restaurar la pieza sin ayuda profesional, ya que es necesario que se realice un baño con una nueva capa de oro.

PUEDE INTERESARTE

No obstante, como apuntábamos, a la bisutería de oro y bañada en oro se le puede formar una capa negra o verde, se puede oxidar e incluso rayar, pero es posible adoptar medidas para evitar ese deterioro e incluso devolverle su brillo y color inicial.

Cómo devolverle el color dorado original

Para evitar que la bisutería dorada se desluzca, lo ideal es hacer un mantenimiento con hábitos sencillos, como evitar el contacto de las joyas con el agua, guardarlas cuando se vaya a hacer deporte y no llevarlas a la playa o a la piscina, de este modo mantendrán por más tiempo su brillo. Además, de manera regular, se puede frotar con un paño de algodón para evitar que se forme esa capa oscura.

PUEDE INTERESARTE

Aclarado que sólo con ayuda profesional es posible restaurar el baño de oro original, si el problema es que el color dorado se ha oscurecido por alguna razón, si que es posible mejorar su apariencia con alguno de estos métodos.

El primero y más sencillo es utilizar agua y jabón. Hay que llenar un recipiente con agua templada y un par de gotas de jabón de lavavajillas. Se introducen las piezas y se dejan un tiempo que no supere los 60 minutos, posteriormente se enjuagan y se secan frotando suavemente con un paño de algodón para devolverle el brillo.

Este procedimiento se puede repetir las veces que sea necesario, pero no debe repetirse frecuentemente a lo largo de un año. Cuando se trata de una pieza con alguna piedra incrustada hay que tener más cuidado y se debe evitar dejarlas en remojo, es mejor humedecer un paño para frotar suavemente la superficie y limpiar la piedra con un cepillo de cerdas naturales sin hacer mucha presión.

Otro truco que se suele utilizar es dar a las piezas de oro un baño con agua tibia, una cucharada de bicarbonato y un chorro de vinagre de limpieza mientras se frotan suavemente con un cepillo de dientes blando. Cuando vuelva a aparecer el color dorado hay que enjuagar bien las joyas y secarlas cuidadosamente con un paño de algodón.