Paz Padilla se sincera sobre el final de su matrimonio con Albert Ferrer, padre de su hija Anna: "Me dejó por una de Ikea"

Paz Padilla se ha sincerado sobre el fin de su matrimonio con Albert Ferrer y el motivo que terminó por dinamitar su relación
Anna Padilla, al ser preguntada por su padre: "Hay muchas cosas que no cuento porque me duelen"
La vida de Paz Padilla ha estado atravesada por episodios personales complejos que han condicionado tanto su trayectoria como su forma de entender el presente. La humorista ha hablado en distintas ocasiones de momentos difíciles, desde la ruptura con el padre de su hija Anna, pasando por la muerte de su marido Antonio, hasta la pérdida de su hermano. A todo ello se suma una historia familiar en la que su hija ha reconocido que evita en muchas ocasiones hablar de su padre, pese a mantener relación con él. Sin embargo, en medio de ese recorrido, también llegan etapas distintas: su hija se casará próximamente, lo que abre un nuevo capítulo. En este contexto, Padilla ha participado recientemente en un evento donde ha compartido detalles poco conocidos sobre el final de su matrimonio con el padre de Anna, una historia que hasta ahora apenas había contado.

Durante su intervención en un coloquio celebrado con motivo del lanzamiento de su libro, la presentadora abordó distintos momentos de su vida, deteniéndose especialmente en su separación.
Paz Padilla se sincera sobre el motivo que dinamitó su matrimonio con el padre de su hija
Allí ha explicado que durante un tiempo pensó que la relación no había terminado definitivamente. “Yo pensé: ‘este va a volver’, y hacía como que no pasaba nada”, ha empezado contando, describiendo cómo mantuvo la rutina diaria incluso cuando su pareja ya se había marchado. Ese autoengaño duró hasta que una conversación con su hermana cambió su percepción. “Hasta que un día me dice mi hermana: ‘no va a volver’”, explicó. Ese momento marcó un punto de inflexión en su manera de afrontar la ruptura, al asumir que la situación era definitiva. Uno de los pasajes que más llamó la atención fue el motivo que, según ha contado, estuvo detrás del final de la relación. “Se ha ido a vivir con una que trabaja en Ikea”, le trasladó, algo que, según ha explicado, le provocó una reacción inmediata: “Imaginaros lo que a mí me entró por la cabeza”.
Padilla relataba el episodio combinando ironía y recuerdo personal: “Yo decía: ‘¿qué me ha dejado a mí por una de Ikea?’”. Aun así, también matizaba que “pobrecita, que no tiene nada de culpa”, pero sin embargo no podía evitar pensar: "Yo decía, 'por favor, que yo ya soy Paz Padilla, que yo tengo nombre'. Y mi hermana, 'sí, pues tú serás más Paz Padilla, pero ella seguro que monta las estanterías de strumber mejor que tú'".En su intervención, ha reconstruido escenas cotidianas de aquel momento, como cuando seguía comprando productos pensando que su pareja regresaría: “yo iba al supermercado y seguía comprando sus yogures… como que él va a volver”.
El relato ha contado también el instante en el que asumió definitivamente la ruptura: “Fui a la nevera, cogí los yogures y los tiré a la basura”. Ese gesto simbólico representaba, según sus palabras, el momento en el que entendió que su vida había cambiado. Además, recuerda cómo vivió emocionalmente aquella etapa: “Yo estaba profundamente enamorada”. Explicó que intentaba aparentar normalidad en público mientras el proceso era distinto en privado: “cuando cerraba la puerta me hinchaba a llorar otra vez”.
Su actual relación actual con Albert Ferrer
Más allá de esa experiencia, Padilla enmarcó la ruptura dentro de una reflexión más amplia sobre el duelo. “La vida es una asociación de duelos, uno detrás de otro”, afirmaba, conectando esa separación con otras pérdidas posteriores, como la muerte de su marido Antonio o la de su hermano.

En cuanto a su relación actual con el padre de su hija, la situación es distinta. Con el paso del tiempo, ambos han reconstruido el vínculo desde otra perspectiva. “El amor a veces no se acaba, se transforma”, ha señalado en otras ocasiones a través de su red social, subrayando que ahora existe una relación basada en el respeto.
Esa evolución también ha influido en el entorno familiar. Aunque su hija ha optado por mantener discreción sobre su padre, sí ha dejado claro que existe relación y contacto habitual. En paralelo, la familia se prepara para un acontecimiento relevante: la próxima boda de Anna, que supone una etapa nueva tras años marcados por experiencias difíciles.
