
Los más arriesgados de los Oscar
CATE BLANCHETT. Siempre elegante, conjuntó un modelo de Givenchy con joyas de la colección vintage de Van Cleef & Arpels, bastante difíciles de llevar.

CATE BLANCHETT. Siempre elegante, conjuntó un modelo de Givenchy con joyas de la colección vintage de Van Cleef & Arpels, bastante difíciles de llevar.

HAILEE STEINFELD. De Marchesa, bien podría dirigirse a una fiesta de quince años, si no fuese por los taconazos que acompañan al vestido de princesa.

FLORENCE WELCH. La cantante inglesa acudió a los Oscar con un vestido de un rollo bastente romántico, difícil de comprender.

EMMA TOMAS. La productora, casada con Christopher Nolan, se decantó por una chaqueta con unas hombreras gigantes, que le acortaban el cuello hasta casi hacerlo imperceptible.

GEEFWEE BOEDOE. Hay que tener un par para plantarse ese traje y esa barbita de chivo. Por mucho que seas ilustrador...

DEBORA-LEE FURNESS. La actriz, esposa de Hugh Jackman, lució un modelo tan poco favorecedor como los complementos con los que lo conjuntó.

HELEN BONHAM CARTER. Volvió a sorprender al personal con su sempiterno look a lo personaje de Tim Burton.

JENNIFER REDFEARN. Los vestidos con escote palabra de honor pueden parecer una toalla enrollada si no se saben llevar. He aquí un ejemplo.

LISA CHOLODENKO. La directora, ataviada con un traje muy sobrio, decidió colgarse al hombro una piel sin demasiado sentido.

SAIRA BANU. La actriz india que acudió como acompañante del compositor A. R. Rahman le puso el toque exótico a la gala. Tres hurras por el éxito de su valentía.

ROBYNN MURRAY. Probablemente, la más informal de la gala. Algo que también es necesario, ojo...