Raquel González, cosmetóloga: "En verano envejecemos más"
El sol no solo deja manchas o deshidratación: también agota una vitamina clave para que la piel se repare y no pierda firmeza
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Nos encanta el verano por muchas razones: los días largos, las vacaciones, la piel algo más dorada... Pero, mientras todo eso ocurre, la piel va librando su propia batalla. Y no siempre sale ganando. El sol, aunque no nos expongamos a él como lagartos, pone a prueba sus mecanismos de defensa, acelera el estrés oxidativo y puede dejar una factura a la vuelta de septiembre: más sequedad, más manchas, menos luminosidad y una sensación de piel más fina o cansada.
Raquel González, cosmetóloga, creadora de Byoode y cofundadora de Pure Skincare , nos cuenta que “en verano envejecemos más porque es cuando antes agotamos nuestras reservas de vitamina A. Lo hacemos en un 90% y por eso se acelera el envejecimiento”.
La vitamina A, el depósito que se vacía con el sol
Seguro que te suena: retinol, retinal…, ingredientes que pertenecen a la familia de la vitamina A, pero también es una de las grandes piezas que ayudan a que la piel funcione bien. Interviene en la renovación celular, en la síntesis de colágeno, en la reparación del daño oxidativo y en esa capacidad que tiene la piel joven de recuperarse rápido, verse más uniforme y mantener cierta elasticidad.
“El problema es que durante el verano la piel la consume a toda velocidad. La pérdida puede alcanzar hasta un 90% en esta época”, adelanta Raquel González. Y ese desgaste no se nota de un día para otro, sino de forma progresiva, casi silenciosa. “La piel empieza a estar más seca, más apagada, más sensible o con peor textura. Después pueden aparecer manchas, flacidez o arrugas que antes parecían menos marcadas”, expone.
“Cuanta más exposición solar acumulamos, más rápido la piel gasta sus reservas internas para defenderse. Si no se repone, el envejecimiento se acelera visiblemente”, explica González. Es decir, no se trata solo de quemarse o no quemarse. Se trata de todo lo que pasa por debajo, incluso cuando se usa protección solar y aparentemente la piel no protesta.
Los retinoides son clave en verano
Durante años se ha repetido que retinol, retinal y otros retinoides debían desaparecer de la rutina en cuanto llegaba el calor. Como si fueran incompatibles con el verano. Pero esa idea necesita matices. No porque se pueda usarse de cualquier manera, sino porque retirarlos justo cuando la piel más vitamina A pierde puede no ser la mejor estrategia.
“Si lo que más necesita tu piel en verano es vitamina A y se la retiramos, estaremos acelerando el proceso de envejecimiento”, señala Raquel González. Dicho de otra forma: los retinoides no son enemigos del verano; es más, son los mejores aliados.
“Cuando usamos retinoides en verano, lo que hacemos es dar a la piel lo que está perdiendo de forma acelerada. Es como reponer combustible a un coche que lo está quemando más deprisa por ir cuesta arriba”, compara la cosmetóloga.
Además, insiste en que su papel no se limita a tratar arrugas. “Los retinoides tienen una capacidad reparadora muy interesante, ya que estimulan la regeneración celular, ayudan a corregir el daño solar acumulado y refuerzan la barrera cutánea. Funcionan casi como un aftersun”, sentencia González.
No vale cualquier rutina
Eso sí, el verano no es el momento de hacer experimentos. Si la piel no está acostumbrada a los retinoides, conviene empezar poco a poco, es decir, seguir el proceso de retinización que consiste en aplicar las dos primeras semanas 3 veces; las dos siguientes, una noche sí y otra no y, cuando lleguemos al mes, todas las noches. La clave está en no irritar, porque una barrera alterada también envejece peor.
Raquel González recomienda aplicarlos “por la noche y no negociar el protector solar y la vitamina C por la mañana. Mejor si es de amplio espectro, se reaplica cuando toca y se acompaña de una rutina que mantenga la piel confortable. Ceramidas, ácido hialurónico o niacinamida pueden ser buenos compañeros porque ayudan a hidratar, reforzar la barrera y reducir esa sensación de piel tirante tan típica del verano”, concluye.