Logo de Casas Reales
Casas Reales
Bodas reales

Una boda marcada por la pandemia: así fue el íntimo enlace de Flora y Timothy Vesterberg

Flora y Timothy Vesterberg en su segunda boda. Cordon Press
Compartir

Flora Vesteberg se casó en una ceremonia íntima durante el confinamiento de 2020. La pandemia y sus restricciones habían modificado, entre otras cosas, nuestra vida social y la celebración de todo tipo de eventos. En el caso de las bodas, muchas parejas decidieron esperar a que la situación sanitaria mejorase. Otras, como la formada por Flora Ogilvy y el financiero sueco Timothy Vesterberg, optaron por seguir adelante con sus planes, pero adaptándose a la realidad de aquel momento. A pesar de los condicionantes, la suya fue una de las bodas más especiales que recuerda la realeza británica.

PUEDE INTERESARTE

La novia era nieta de la princesa Alexandra y prima segunda del rey Carlos III. Sin embargo, evitó en su gran día cualquier ostentación propia de la Casa Windsor, y logró que la sencillez, el buen gusto y el amor fueran los protagonistas absolutos de su boda. Así, consiguieron no solo darse el “sí, quiero” en tiempo de incertidumbre, sino también ofrecer una estampa íntima y realista de la monarquía moderna. 

Una boda sobria, marcada por las restricciones

El 26 de septiembre de 2020, por la mañana y sin haber informado previamente, la pareja contrajo matrimonio en la Capilla Real del Palacio de St. James, un espacio cargado de historia, ya que allí se casó también la reina Victoria, pero que, en aquella ocasión, solo congregó a unos pocos familiares directos y amigos muy cercanos a la pareja. Esta intimidad, que venía marcada por la pandemia, no afeó para nada el enlace.

PUEDE INTERESARTE

Más bien al contrario, ya que le otorgó una autenticidad y sobriedad que aplaudieron los expertos, tanto en protocolo como en moda. Eso sí, el deseo de los novios ya era poder celebrar una boda por todo lo alto en un futuro no muy lejano: «Estamos encantados y esperamos celebrarlo el año que viene», afirmaron en su cuenta de Instagram.

Un vestido de novia minimalista

Todos los detalles de la boda se habían elegido pensando en alcanzar el difícil equilibrio entre tratarse de un enlace de la realeza y adaptarse a la situación provocada por la pandemia. Y eso incluye el vestido de novia, uno de los puntos que despiertan más interés en cualquier boda, sobre todo cuando es de la alta sociedad. Sin lugar a dudas, el vestido elegido por Flora Vesterberg se merece una matrícula de honor. 

La joven optó por un diseño de la firma británica Emilia Wickstead, una de las favoritas de la Princesa de Gales. Se trataba de un vestido de seda en tono blanco roto, de corte recto y escote cuadrado, que destacaba por sus líneas arquitectónicas y una elegancia atemporal. Para esta primera boda, Flora prefirió la limpieza del tejido, evitando los encajes y llevando en la mano un sencillo ramo de flores blancas.

Su beauty look fue coherente con el resto de elecciones: un maquillaje natural y muy favorecedor, y un recogido pulido que le daba un aire aún más romántico al conjunto. El novio, por su parte, lució un traje oscuro de corte clásico con el que iba impecable y en absoluta sintonía con Flora.

La segunda boda de Flora y Timothy

La pareja formada por Flora y Timothy Vesterberg es una de la más queridas de la alta sociedad. Ella, que pertenece a la realeza y es historiadora del arte, sorprendió a todos cuando se la relacionó con el joven sueco, que antes de dedicarse al mundo de las finanzas fue jugador profesional de hockey sobre hielo en su país natal. La perfecta sintonía entre ambos enamoró a todo su entorno y solo era cuestión de tiempo que celebraran una boda por todo lo alto. Fue en 2021, y entre los invitados destacados se encontraban el duque y la duquesa de Edimburgo. 

En este segundo enlace, la novia sí lució una tiara. Era, en concreto, la tiara Ogilvy, que fue confeccionada con las cinco horquillas de diamantes que pertenecieron a la princesa Alexandra en la década de 1950. La acompañó con un velo flotante y los mismos pendientes de perlas y diamantes que había llevado en su primera boda. El vestido, sin perder la elegancia propia de la novia, sí mostraba ahora bellos encajes con bordados de magnolia, jazmín, borraja y orquídea. A pesar de que esta celebración fue más acorde a la idea que inicialmente tenían los novios para el día de su boda, sin lugar a dudas recuerdan de una manera muy especial aquel primer “sí, quiero” de 2020.