Una muestra de que la decoración, en su caso, refleja la atención al detalle

Así es la casa de Dani Mateo en Madrid que demuestra que es fan de la decoración

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Dani Mateo, en su salón de su casa en MadridInstagram
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MadridCuando Dani Mateo apaga las cámaras, no se va a un lugar cualquiera. Su plan favorito es aterrizar en casa, esa que comparte desde hace años con su pareja, Yasmina Paiman, modelo y filóloga con la que lleva desde 2018. Y ojo, porque su hogar madrileño es de esos que sorprenden. No solo por el diseño, la luz o el jardín, sino porque desmonta por completo ese mito de que los hombres no se preocupan por la decoración.

Un salón con rollazo y mucho mimo

Dani no solo cuida su humor, también cuida -y mucho- de su casa. Especialmente el salón, que es su pequeño templo. En él manda la calma, pues encontramos tonos neutros, un sofá amplio, una alfombra gustosa y una butaca de diseño que invita a sentarse con un buen libro.

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Todo bien medido, bien colocado y con ese equilibrio entre moderno y acogedor que no siempre se consigue.

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Y sí, lo sabemos porque a Dani le encanta compartir fotos en Instagram donde se le ve con su gato —que ya es casi influencer por derecho propio— en diferentes rincones de la casa. Libros, luz natural, texturas suaves... se nota que este sitio está pensado para disfrutarlo, no solo para que luzca bonito.

Luz, madera y detalles que hablan en la casa de Mateo en Madrid

La casa tiene mucha personalidad, pero sin excesos. Nada recargado. Grandes ventanales, suelos de madera clara, separadores blancos que dejan pasar la luz… todo ayuda a que el espacio respire. En las paredes, cuadros coloridos rompen la neutralidad y los libros colocados con cierto “desorden calculado” le dan un toque más vivido, más real.

Pero si el interior es un remanso de calma, el jardín es otro nivel. Piscina, césped cuidado y una zona de barbacoa que seguro ha visto más de una buena comida con amigos. Aquí, el presentador desconecta, lee, toma el sol y disfruta de su mascota sin que nadie lo interrumpa.

Una casa que habla por sí sola

Aunque no es una casa de catálogo, se ve que es un hogar pensado para ser vivido, con carácter, planeado para estar a gusto. Y eso se nota. Tanto en las fotos que cuelga como en la energía que transmite, donde no falta el buen rollo.

Además, su ‘refugio’ es la prueba de que el estilo no tiene género y que cuando alguien pone cariño en los detalles, el resultado se nota. Ya sea en el salón, en el jardín o en esas fotos con su gato que nos hacen pensar: "yo también quiero vivir ahí". Y aunque no hemos podido ver cómo es el dormitorio y otras estancias, no tenemos duda de que destilarán el mismo estilo.