Detalles decorativos de tu casa que generan caos y cómo evitarlo, según dos interioristas: "Fuera de escala"
Pequeños detalles que generan caos visual y cómo corregirlos según los interioristas de JOTAJOTA+
Leticia Vázquez, interiorista: "Para una gran transformación en casa no hace falta una gran inversión”
MadridA veces crees que tu casa está ordenada… hasta que entras después de un día largo, y algo, sin saber muy bien qué, te resulta caótico. No hay encimeras llenas, ni juguetes invadiendo el salón. Pero hay un pequeño ruido visual que te altera sin darte cuenta. Y es que el desorden no siempre es evidente. A veces, como explican los interioristas José Gabaldón y Javier Onrubia, fundadores de JOTAJOTA+ estudio, el caos se cuela en detalles casi invisibles.
“El desorden no solo es una pila de ropa sobre una silla o un cajón imposible de organizar. A veces, el caos se manifiesta a través de gestos casi imperceptibles que distorsionan la lectura espacial de tu casa y generan un ruido visual que hace que tu espacio parezca desordenado”, señalan. “Desde la arquitectura y el diseño de interior, estos pequeños desajustes pueden corregirse fácilmente cuando se identifican”. A continuación, sus claves para transformar esos pequeños gestos silenciosos que que pueden estar desordenando tu casa… para devolverle claridad, orden y calma.
Una iluminación descuidada
La luz tiene un impacto directo en cómo interpretamos un espacio. “La luz puede ordenar… o desordenar”, explican. Cuando las bombillas son demasiado frías para un ambiente relajado, cuando los puntos de luz están colocados sin coherencia o cuando una lámpara no respeta la escala de la estancia, el espacio se percibe más caótico. “Una iluminación bien pensada combina luz de ambiente, luz puntual y luz decorativa, de forma que todas dialoguen entre sí y generen una lectura coherente del espacio”.
Objetos mal colocados (o a la altura equivocada)
Un cuadro demasiado alto, un espejo demasiado grande en una pared pequeña o una obra que no guarda relación con el mobiliario que la rodea, pueden alterar tu percepción del orden más de lo que imaginas. “Lo que colgamos en las paredes tiene que dialogar con el espacio en el que está”, explican desde JOTAJOTA+. “Por eso, no es lo mismo colocar un espejo muy grande en un espacio pequeño o viceversa. Una obra mal colocada altera mucho la percepción del orden”. Y recuerdan un concepto esencial: el Gesamtkunstwerk o “obra de arte total”: “Cada elemento que colocamos forma parte de un todo: nuestra casa”.
Espacios abiertos sin orden
“Las casas diseñadas desde el ‘open plan’ mal articulado pueden provocar justo lo contrario de lo que pretenden: falta de claridad de usos, mezcla programática y caos”. Los espacios abiertos necesitan límites suaves: transiciones, cambios de pavimento o textura, piezas bajas que definan zonas, un plano de color… “Igual que en Villa Mairea, del finlandés Alvar Aalto, no olvidemos la importancia de las transiciones, luces y texturas”, añaden los interioristas.
Materiales que no hablan entre sí
El desorden a veces tiene más que ver con cómo se relacionan los materiales que con la cantidad de objetos. “Materiales que compiten y no se acompañan -como por ejemplo un suelo muy brillante con un mueble rústico o un color saturado con un metal frío- generan una lectura fragmentada del espacio”. La armonía aparece cuando eliges pocos materiales (dos o tres) y permites que sus variaciones dialoguen entre sí. La iluminación correcta ayuda a que ese lenguaje sea coherente y cálido.
Muebles fuera de escala
Los interioristas insisten en que no hay nada que genere más estrés visual que un mueble desproporcionado. “Una de las formas más silenciosas de desorden es la desproporción”, explican Gabaldón y Onrubia. “La escala no es solo estética: condiciona cómo te mueves y cómo se percibe un espacio”. Un sofá que ocupa demasiado, una mesa demasiado grande o una butaca enorme junto a una puerta pueden romper la fluidez incluso cuando todo lo demás está en su sitio.
Falta de ritmo
“El ritmo se logra con alineaciones coherentes: lámparas con mesas, marcos con puertas, líneas de estanterías que respetan alturas lógicas…”, indican los interioristas. Cuando esas líneas se rompen, el ojo se desconcierta y aparece esa sensación de desorden difícil de describir pero fácil de sentir.
Zonas de paso demasiado saturadas
Tu pasillo, tu entrada o tu distribuidor dicen más del orden de tu casa de lo que crees. “Cuando un pasillo, un distribuidor o una entrada están saturados de muebles, zapatos, percheros o elementos decorativos mal ubicados, indirectamente lo interpretamos como desorden y ruido”. Las zonas de paso deben dejar respirar al espacio. Incluso con pocos elementos, pueden ser muy personales si eliges una pieza singular, un color o un material que hable por sí mismo.
Como concluyen desde JOTAJOTA+, “el desorden no siempre se ve, pero se siente. La arquitectura y el diseño pueden convertir un espacio caótico en uno sereno mediante pequeñas decisiones conscientes. Cuidar la luz, la escala, los materiales y la composición es la forma más sencilla de devolver equilibrio y bienestar a tu hogar”.