Decoración

Tener el sofá mirando solo a la televisión puede afectar al ambiente del salón, según la experta en feng shui Gloria Ramos

El salón debe favorecer la comunicación en la familia. Pexels
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La mejor manera de colocar los muebles en el salón no es siempre la que nos parece más lógica, hay ocasiones en las que los inconvenientes no se nos ocurren hasta que ya es demasiado tarde y ya hemos colocado el salón de un modo poco acertado, tal y como sucede si ponemos el sofá mirando solo a la televisión. El feng shui nos advierte de que esto es una mala idea porque puede afectar al ambiente. 

Podría parecernos algo lógico, lo que queremos cuando nos sentamos en el sofá es poder encender la televisión y desconectar por completo mientras vemos una serie o película, y esto está bien, pero mirar la televisión no es lo único que podemos hacer en el salón. "Tener un sofá directamente orientado al televisor puede afectar a la comunicación familiar", ha explicado la experta en feng shui Gloria Ramos en el videopodcast Focus ON Podcast, tal y como recogen en El Mueble. 

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Las consecuencias de tener un salón diseñado para mirar una pantalla

Las cosas cambian tan rápido que no siempre nos damos cuenta de cómo, poco a poco, hemos dejado de intentar crear espacios en nuestra casa que favorezcan la comunicación y el pasar el tiempo libre en familia. Ahora casi todos los lugares comunes de las viviendas están destinados a entretenernos y llenar nuestros momentos de ocio, normalmente con pantallas. Es un tiempo que también podemos pasar juntos, pero no invita a la comunicación, por lo menos no de la misma manera. 

Cada vez es más habitual construir nuestros salones alrededor de la televisión, colocar el sofá mirando hacia la pantalla en lugar de buscar crear comunidad, y esto es algo sobre lo que Ramos quiso llamar la atención durante una de sus intervenciones públicas. La mayoría de las casas de sus clientes no tienen salones pensados para conversar, sino para ver la televisión, así es como está orientado el sofá. 

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Explicaba que el problema no era tener una televisión en el salón, sino convertirla en el centro de la estancia. Cuando esto sucede, las personas que viven en esa casa se sientan de tal modo que, en lugar de tener la posibilidad de mirarse unos a otros, lo que podría favorecer un intercambio de opiniones o ideas, miran hacia el mismo lado, en este caso hacia la pantalla

Esto, como decimos, hace que la comunicación sea más complicada y precisamente ese es el motivo principal de muchos de los problemas familiares a los que toca enfrentarse. En ocasiones pensamos que se trata de un problema de salud o que es debido al estrés, y en realidad la solución está delante de nuestras narices, nosotros mismos hemos creado o potenciado ese problema de comunicación con esta barrera, este espacio que nos invita a mirar al frente en lugar de conversar. La vivienda se convierte, como señala el feng shui, en un reflejo de las dinámicas familiares y viceversa. 

"Nosotros creamos los espacios por alguna razón", explicaba la experta, dejando claro que es probable que diseñemos ese espacio donde la comunicación no fluye porque es algo en lo que tenemos que trabajar. Ramos aboga por crear espacios que nos ayuden a compensar esos problemas, a reducirlos en lugar de incrementarlos, y en esto el feng shui tiene mucho que decir, porque muchas de sus normas y tips están dirigidos para crear espacios en los que la energía fluya, pero también la comunicación para mejorar el bienestar en el hogar. 

Lo ideal, según el feng shui, es el que el sofá no esté en medio de la estancia, sino colocado contra una pared, aunque sin llegar a tocarla. Mantener unos centímetros de distancia con ella ayudará a que la energía fluya mejor. No debe estar de espaldas a la puerta, porque nos hará sentir desprotegidos, y debe ser de un tamaño proporcional a la estancia, demasiado grande creará sensación de agobio y, si es muy pequeño, no logrará crear la sensación confortable que buscamos. 

En general, el feng shui insta a colocar los muebles del salón de tal manera que se favorezca la comunicación, lo que en ocasiones requiere sumar algún sillón extra o butaca, con los que crear espacios más dinámicos y en los que, por supuesto, no todos los asientos miren hacia el mismo lado. Las distribuciones en U o en L son las más favorables para lograr nuestros objetivos. 

Conviene escoger sofás de líneas suaves y curvas, evitando ángulos rectos, las formas suaves fomentan un flujo armonioso de energía. También los colores pueden ayudarnos a lograr un espacio de calma en el que poder relajarse, potenciando los tonos que reflejen la naturaleza, como el azul si queremos lograr calma o el beis para la estabilidad. Consejos que pueden ayudarnos a evitar crear barreras innecesarias en nuestra propia casa y convertir en un problema algo que no tendría por qué serlo.