La escalera de casa también influye en el Feng Shui: recomendaciones a seguir cuando está justo frente a la puerta
Una alfombra, una planta o un pequeño mueble pueden ayudar a crear un recibidor más acogedor sin cambiar la escalera de sitio
Pilar Soto, interiorista, sobre cómo adaptar la iluminación en casa para la entrada del otoño: "Es clave"
Abrir la puerta de casa y encontrarse directamente con una escalera es habitual en viviendas de dos plantas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, apenas queda sitio para dejar el bolso o quitarse el abrigo. Otras, el recibidor es amplio, pero la escalera se lleva todas las miradas. Para el Feng Shui, esta distribución merece atención, aunque mejorarla puede ser más sencillo de lo que parece.
La idea es darle a la entrada su propio espacio. Es decir, que, al llegar, encontremos un lugar que nos reciba antes de subir a la siguiente planta. Y para conseguirlo no hace falta meterse en obras, pues algunos cambios en la decoración pueden ayudar a que ese rincón resulte más agradable.
Por qué el Feng Shui se fija en la escalera
Para esta disciplina, la puerta principal es el lugar por el que entra la energía de la casa. Cuando una escalera queda justo enfrente, interpreta que esa energía puede dirigirse demasiado rápido hacia arriba o bajar directamente hacia la salida, sin repartirse por el resto de las habitaciones. Por eso recomienda introducir una pausa entre la puerta y los peldaños.
Obviamente, estamos ante una lectura simbólica del espacio ya que tener la escalera frente a la entrada no permite predecir pérdidas de dinero ni problemas familiares. Lo que sí podemos hacer es aprovechar esta recomendación para revisar cómo nos recibe nuestra casa: si hay sitio para movernos, si la puerta abre bien y si el recibidor invita a quedarse.
Cambios sencillos para una entrada más acogedora
Para lograrlo, una de las propuestas más fáciles es colocar una alfombra en el recibidor. Ayuda a delimitar la entrada y a diferenciarla de la escalera. Algunas guías de Feng Shui recomiendan modelos redondos para suavizar el conjunto, pero lo primero es que encaje con el espacio, se mantenga firme y no estorbe al abrir la puerta. También podemos recurrir a una consola estrecha en una pared lateral. Además, crea un punto de atención distinto de los peldaños. Una lámpara sobre ella o un cuadro pueden completar ese rincón sin llenarlo de objetos.
Otra opción habitual consiste en colocar una planta que podemos situar junto a la escalera o en un lateral del recibidor, donde tenga luz suficiente. Conviene elegir su tamaño pensando en el paso disponible ya que las hojas no deberían invadir el recorrido ni rozarnos cada vez que entramos.
Si el recibidor es grande, un separador ligero puede marcar mejor la transición. Pero en una entrada pequeña suele funcionar mejor elegir un único detalle y dejar espacio libre. Añadir una consola, una planta y una alfombra a la vez puede terminar haciendo más incómodo el lugar que queríamos mejorar.
Y por último, antes de comprar nada, merece la pena retirar las bolsas, los zapatos y los abrigos que se acumulan junto a los peldaños. Después, basta con abrir la puerta y mirar el conjunto. Quizá solo falte una luz más agradable o un sitio para dejar las llaves y sentir que hemos llegado a casa.
