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Rocío Ramos-Paul, Supernanny, sobre lo que hacer si un niño no quiere ir a las extraescolares: "No es suficiente"

Rocío Ramos-Paul, Supernanny. Fotomontaje con imágenes de @rocioramospaul_psicologos y Europa Press
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La extraescolares se han convertido en una parte fundamental de la educación de los más pequeños. La mayoría de los menores acuden a alguna extraescolar después de terminar la jornada escolar. Fútbol, baile, pintura, natación, las opciones son muchas y por eso Rocío Ramos-Paul ya explicó que a la hora de elegir cada familia, además de tener en cuenta sus circunstancias, sus posibilidades y su capacidad de conciliación pero además "los intereses del niño y escuchar qué le apetece".

Una vez elegida la actividad, que el psicólogo Javier de Haro deja claro que "no deben ser una fuente de estrés" y aunque los niños se hayan involucrado en la elección de la misma y, en principio, parezca que es de su interés, muchas veces la motivación se pierde rápidamente y son muchos los niños que piden a sus padres que les quiten de la extraescolar. Ante esta petición, muchos padres ceden y deciden "sacar" a sus hijos de esa actividad. Algo, que según ha explicado Rocío Ramos-Paul en 'Atrévete', en Cadena Dial, es un gran error. Los adultos no deben ceder al deseo de su hijo a las primeras de cambio sino que deben estudiar las motivaciones que están detrás de su petición, valorarlas y negociar con ellos las opciones posibles.

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Los padres deben analizar lo que está ocurriendo y valorar otras opciones

Tras conocer que los pequeños quiere 'borrarse' de una actividad, "lo primero que tenemos que hacer es preguntar es la razón" y analizar ese motivo "que ha dado el hijo para no querer ir a la extraescolar". Ante esta pregunta, los niños suelen recurrir al 'no tengo ganas' o 'se me ha hecho aburrido'. Unas respuestas que deben hacer a los padres reflexionar. "¿Son válidas esas razones?"

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Ante estas respuestas hay que hacerles ver que se han comprometido a esa actividad porque "los niños no tienen capacidad ni fuerza de voluntad suficiente para decidir más allá de 'me aburre hoy'". Analizada la situación, hay que dialogar. "Tendríamos que hacer una negociación y por ejemplo decirles 'acabas el trimestre que viene y volvemos a verlo'". De este modo les ofrecemos un tiempo de reflexión y no se toma una decisión precipitada.

En caso de que haya buenas razones para dejar esa actividad, otra de las cuestiones que hay que abordar es qué quieren hacer una vez se hayan borrado de esa actividad "porque estamos hablando del ocio y la la educación del ocio es muy importante porque si yo voy a sustituir el fútbol por quedarme en casa con él móvil y los videojuegos...". Eso no es factible. "La negociación consistiría en un tiempo más (aguantar más tiempo realizando esa extraescolar) o una actividad alternativa a esta que tenga que ver con el ocio".

El mensaje que les transmitimos si les borramos sin más

El 'no me gusta' nunca debe ser admitido por los padres como motivo para dejar de ir a una actividad porque el mensaje que les llega a los más pequeños no es el correcto. "No es suficiente porque entonces, lo que yo le estoy diciendo a mi hijo es 'haz lo que te apetezca'. Hemos dicho que no tienen voluntad todavía, tengo que educar también la voluntad", ha explicado la psicóloga.

Y este mensaje es 'peligroso' de cara a su desarrollo futuro porque puede acabar aplicándose a otros aspectos de la vida y a nuestro desarrollo adulto. "Como no me apetece, como me aburro... eso lo trasladamos al cole, lo trasladamos al trabajo y a la vida de adulto". De esta forma, el compromiso desaparece y no hay "ni resistencia ni responsabilidad por algo". Es decir, los menores no aprenden una lección fundamental sobre la vida adulta. "No hay que dejarse llevar por el 'no me gusta' porque la vida no va de lo que uno quiere ahora", ha terminado diciendo Rocío Ramos-Paul.

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