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Víctor Gutiérrez, entrenador personal, sobre cómo perder peso caminando: “La clave es saber cómo hacerlo”

Un método efectivo con el que además desconectas. Pexels
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MadridCaminar es, probablemente, el ejercicio más infravalorado que existe. No requiere equipamiento, ni gimnasio, ni grandes conocimientos técnicos, pero bien hecho puede convertirse en un auténtico aliado para perder peso y mejorar la salud. En un momento en el que cada vez buscamos rutinas más sostenibles y fáciles de integrar en el día a día, salir a caminar está viviendo una segunda juventud… y no es casualidad.

De hecho, varios estudios avalan sus beneficios. Una investigación publicada en 'The British Journal of Sports Medicine' concluye que caminar a paso ligero durante al menos 150 minutos semanales puede reducir significativamente la grasa corporal y mejorar la salud cardiovascular. Otro estudio de la Universidad de Harvard apunta a que caminar de forma constante puede quemar tantas calorías como correr distancias cortas, siempre que se mantenga una intensidad adecuada. Es decir, no se trata solo de moverse, sino de cómo se hace.

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No basta con caminar, hay que hacerlo bien

Con esta premisa en mente, hemos hablado con Víctor Gutiérrez, entrenador personal, que lo tiene claro: caminar sí funciona, pero no vale de cualquier manera. “Muchas personas salen a andar pensando que con eso basta, pero si no hay una intención detrás, los resultados se quedan a medio camino”, explica.

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Uno de los puntos clave, según el experto, es la intensidad. “Para perder peso caminando hay que alcanzar un ritmo en el que puedas hablar, pero no mantener una conversación larga sin esfuerzo. Ese punto medio es donde el cuerpo empieza a tirar de grasa como fuente de energía”, señala. Es lo que se conoce como “zona de quema de grasa”, y es mucho más fácil de alcanzar caminando de lo que parece.

Además del ritmo, Víctor insiste en la importancia de la postura. “Caminar encorvado o mirando constantemente el móvil hace que el cuerpo no trabaje como debería. La espalda debe ir recta, el abdomen ligeramente activado y los brazos acompañando el movimiento”, apunta. Un gesto sencillo que, según él, marca la diferencia en el gasto calórico.

Los pequeños cambios que marcan la diferencia

Otro de los errores más comunes es pensar que cuantos más pasos, mejor, sin tener en cuenta otros factores. “No es solo una cuestión de llegar a los 10.000 pasos. Puedes hacer 12.000 pasos muy suaves y no generar apenas impacto en la pérdida de peso. En cambio, 7.000 bien hechos, con cambios de ritmo o incluso pequeñas cuestas, pueden ser mucho más efectivos”, explica.

En este sentido, el entrenador recomienda introducir variaciones en la rutina. “Alternar tramos más rápidos con otros más suaves, incluir pendientes o incluso añadir peso ligero, como una mochila, puede aumentar el gasto energético sin necesidad de alargar el tiempo de caminata”, asegura.

La constancia, como en casi todo, también juega un papel fundamental. “No sirve de nada salir a caminar dos horas un día y luego estar una semana sin moverte. Lo ideal es crear un hábito diario o, al menos, mantener una frecuencia de cuatro o cinco días a la semana”, recomienda.

Y hay un último detalle que muchas veces pasa desapercibido: el momento del día. Aunque no es determinante, Víctor reconoce que puede influir. “Caminar en ayunas puede favorecer el uso de grasa como energía en personas acostumbradas al ejercicio, pero no es imprescindible. Lo importante es encontrar el momento que mejor encaje en tu rutina para no abandonar”, concluye.