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La revolucionaria forma de comer la clásica tostada de jamón con tomate que se ha hecho viral

Una forma tan sabrosa como polémica
Una forma tan sabrosa como polémica. Instagram
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Internet tiene días tranquilos, y luego tiene días en los que reinventa una tostada. Y sí, la última obsesión ‘foodie’ va precisamente de eso. La protagonista es la tostada de jamón de toda la vida, pero con un giro que, a primera vista, puede sonar casi como un sacrilegio. La técnica consiste en mojar la tostada en café antes de tostarla, como si estuviésemos empezando una torrija, dejar que el pan absorba el líquido, permitir que se seque… y después pasarlo por la tostadora o por una sartén para devolverle el crujiente. Una vez dorado, se corona con unas lonchas de jamón.

El resultado está arrasando en Instagram, donde muchos usuarios aseguran que el sabor “se potencia muchísimo” y que la mezcla es sorprendentemente adictiva. Pero… ¿por qué funciona tan bien?

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Cómo se prepara esta tostada viral

La receta no tiene misterio, y ahí está parte de su encanto. Primero se prepara un café -normalmente uno solo o un espresso, aunque algunos usuarios lo hacen con café con leche- y se empapa ligeramente el pan (y si lo deseas, puedes añadir la ralladura de la cáscara de una naranja). No hace falta sumergirlo durante mucho tiempo: basta con dejar que absorba parte del aroma y la humedad. Después, se deja secar unos minutos.

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Por último, se tuesta en una sartén o en la tostadora para recuperar la textura crujiente. Cuando está dorado y huele a tostada recién hecha, se coloca encima el jamón, preferiblemente ibérico o curado. Y listo. El café ya ha hecho su trabajo.

Por qué el café hace que el jamón sepa más

El efecto no es magia… pero está exquisito. El jamón curado es uno de los alimentos más ricos en umami, ese sabor profundo y salado que hace que salivemos y que disfrutemos más cada bocado. El café, por su parte, aporta notas tostadas y un amargor suave que actúan como contraste. Ese contraste, lejos de apagar el sabor del jamón, lo resalta. El toque salado se vuelve más profundo y el aroma se vuelve más evidente. Es el mismo fenómeno que ocurre cuando tomas un alimento salado con un toque amargo o tostado, que se intensifican mutuamente.

Además, cuando el pan se empapa en café y luego se tuesta, sus aromas se transforman y dan lugar a notas tostadas, ligeramente caramelizadas y un fondo que recuerda a los frutos secos. El pan deja de ser un mero soporte y se convierte en un acompañante aromático que realza el sabor del conjunto.

A esto se suma que tanto el café como el jamón comparten ciertos compuestos aromáticos presentes de forma natural en muchos alimentos curados, ahumados o tostados. Esa “coincidencia” hace que ambos ingredientes se reconozcan entre sí y generen un maridaje sorprendentemente armónico. En cuanto das un mordisco, el jamón parece más intenso y más largo en boca.

¿Una moda pasajera o un nuevo básico del desayuno?

Puede que la idea surgiera como un experimento de redes, pero lo cierto es que tiene fundamento y, sobre todo, funciona. El pan adquiere un carácter nuevo gracias al café, y el jamón se vuelve más complejo sin perder su esencia. El resultado recuerda un poco a esos desayunos tradicionales donde el pan se moja en café con leche, pero elevado a una versión más gourmet.

¿Durará esta tendencia? Nadie lo sabe. Pero si algo está claro es que, si te gusta el jamón y te gusta el café, esta tostada merece una oportunidad.

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