Alimentos

Iva Marques, nutricionista, sobre la eficacia de la dieta del grupo sanguíneo: "Es relativamente saludable”

Plato con frutas y verduras y frutos secos
Frutas y hortalizas; a la izquierda, un tubo de extracción de sangre. Pexels y Charliepix
Compartir

A lo largo de los años han ido surgiendo todo tipo de dietas, algunas de ellas conocidas como dietas milagro, que prometen hacernos perder una gran cantidad de kilos. Es cierto que hay una serie de pautas nutricionales que debemos incorporar a nuestros hábitos; incluso, una serie de alimentos que nos ayudan en nuestro objetivo de no pasar hambre y de comer equilibrado. Pero, en paralelo, dietas como la de la alcachofa, la de la luna, la Dukan o la de la sopa quemagrasa, por citar solo algunas, no solo son restrictivas, sino que, tal como aseguran desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, tienen efectos secundarios y no hay evidencia científica de su eficacia o seguridad. Una de las dietas de las que se lleva hablando muchos años es la llamada dieta del grupo sanguíneo: ¿en qué se basa? ¿Es realmente eficaz? ¿Es peligrosa? 

Una dieta basada en la tolerancia de los alimentos según nuestro grupo sanguíneo

¿Qué es exactamente la dieta del grupo sanguíneo? Un naturópata estadounidense, Peter J. D’Adamo, publicó un libro en 1996 titulado ‘Eat right 4 your type’, es decir, “come bien según tu grupo sanguíneo”. Basándose en los antígenos de cada uno de ellos (0, A, B y AB), elaboró una lista de alimentos más fáciles de digerir y aprovechar para cada grupo, así como las enfermedades a las que estaban más predispuestos (y cómo prevenir estos riesgos mediante la dieta). 

PUEDE INTERESARTE
Diversos recipientes conteniendo vegetales, frutas y hongos

Resumiéndolo mucho, los poseedores del grupo A tendrían como alimentos recomendados los cereales integrales, las legumbres, el tofu, las verduras y las hortalizas, y desaconsejados la carne y los lácteos; el grupo B toleraría mejor verduras, hortalizas, carne, lácteos, pescado y cereales, y peor el pollo; también el pollo está desaconsejado en el grupo AB, a los que recomienda específicamente vegetales de hoja verde y tofu, y un consumo moderado de carne, pescado, marisco y lácteos. Por último, desaconseja granos, legumbres y lácteos en el grupo 0, y recomienda carnes magras, pescados, aves de corral, frutas y hortalizas.

PUEDE INTERESARTE

La eficacia (o no) de esta dieta, explicada por una nutricionista

La Academia de Nutrición y Dietética ha explicado en un artículo cuán eficaz o segura es esta dieta. La nutricionista Iva Marques ha analizado esta dieta. Al parecer, no hay evidencias científicas que apoyen esta teoría, pero Marques añade que, aun así, “estamos ante dietas relativamente saludables” o, como se las conoce normalmente, dietas prudentes. ¿Qué quiere decir esto? Pues, en pocas palabras, que no funciona por relacionar alimentos con grupo sanguíneo, sino porque no es mala para la salud.

En los pocos estudios que hay al respecto, sujetos sometidos a esta dieta durante seis meses vieron mejoras notables en todos los casos. Iva Marques especifica que se reducían parámetros bioquímicos en sangre como “el colesterol total, el perímetro de la cintura, la glucosa en ayunas, los triglicéridos, la presión arterial o la grasa corporal”. En definitiva, mejoró su salud y disminuyó su riesgo de contraer enfermedades relacionadas con la obesidad. Pero “en todos los casos se trataba de patrones saludables”, indica la nutricionista en el mencionado artículo. Son dietas que se alejan de los ultraprocesados e introducen buenas pautas de alimentación. Una dieta del grupo A sería compatible con una dieta vegetariana, y una del grupo 0 estaría cerca de una baja en carbohidratos.

Bol con avena y fresas

Dicho de otra forma: cabe deducir, explica, que los individuos mejoraron no porque hicieran una dieta basada en su grupo sanguíneo, sino porque los alimentos que introduce esta dieta son saludables. De hecho, la experta indica que “uno de los pilares de su teoría, las lectinas [esta dieta proclama que su unión a los antígenos del sistema ABO redundarían en un mayor o menor aprovechamiento de nutrientes según el grupo sanguíneo], se pierden mayoritariamente con el remojo o el cocinado”. 

Del mismo modo, indica el artículo, tampoco se evidencia que el grupo sanguíneo determine una mejor digestibilidad de ciertos alimentos. Marques explica que “el ser humano es capaz de seguir un patrón omnívoro” y que todos estamos capacitados para absorber y metabolizar distintos alimentos, gracias a lo cual “hemos sobrevivido como especie”, concluye. Y, como siempre, merece la pena recordar que cualquier dieta necesita siempre la supervisión de un experto en nutrición.