Una nutricionista cuenta los beneficios de empezar el día con café solo como Serrat, Nieves Álvarez y Laura Sánchez
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Tomarlo sin leche ni azúcar evita añadir calorías, aunque no es una opción adecuada para todo el mundo
MadridHay quienes necesitan una ducha para espabilarse y quienes no terminan de arrancar hasta que se toman el primer café. Joan Manuel Serrat pertenece claramente a este segundo grupo. Ahora que vive sin las prisas de las giras, el cantante comienza sus mañanas con una rutina sencilla: café solo y un rato de lectura.
“Desayuno un café solo, negro y bien puesto. No necesito más para que el motor empiece a rodar”, confesaba en unas declaraciones recogidas por 'The Objective'. Una costumbre que también comparten otros rostros conocidos, aunque cada uno la haya adaptado a su día a día. Nieves Álvarez ha contado que en su desayuno no faltan esta bebida ni las proteínas, dos básicos con los que afronta sus jornadas. Una rutina madrugadora que también comparte Laura Sánchez, que también lo toma solo.
El café americano, todo un clásico en Estados Unidos
Al otro lado del Atlántico, la taza grande de café negro forma parte del día a día. En muchos hogares estadounidenses se bebe café de filtro, más largo que nuestro expreso. El americano, por su parte, se prepara añadiendo agua caliente al expreso: esto hace que conserve su sabor, pero resulta menos concentrado y no incorpora leche. También tiene seguidoras entre las celebrities. Naomi Watts por ejemplo ha contado que se aficionó al café negro después de mudarse a Estados Unidos. Eso sí, un café largo puede contener bastante cafeína dependiendo del grano, la preparación y el tamaño.
Qué aporta realmente el café solo
Según explica la nutricionista Fátima Gómez, su principal ventaja frente a otras versiones está en todo lo que no lleva. “El café solo tiene un aporte calórico mínimo cuando no añadimos azúcar, nata, leche condensada o siropes. La cafeína puede ayudarnos a sentirnos más despiertos y mejorar temporalmente la atención, mientras que el propio café contiene distintos compuestos antioxidantes”, señala.
De hecho, una investigación publicada en 'The British Medical Journal' relacionó el consumo habitual de café con distintos beneficios para la salud, especialmente cuando se tomaban entre tres y cuatro tazas al día. Eso sí, sus autores recuerdan que se trata principalmente de estudios observacionales, por lo que no puede asegurarse que el café sea el responsable directo de estos efectos.
¿Y qué ocurre con el ayuno intermitente? Al no incorporar prácticamente energía ni macronutrientes, el café negro suele considerarse compatible con los ayunos orientados a restringir calorías. “Si añadimos azúcar, leche, nata o una bebida vegetal, ya estamos aportando nutrientes y el ayuno estricto deja de serlo”, apunta Gómez. La excepción son los ayunos médicos: antes de una analítica, una prueba o una intervención hay que seguir las instrucciones sanitarias y no asumir que el café está permitido.
¿Es mejor solo que con leche?
No necesariamente. Beberlo solo evita calorías y azúcares añadidos, pero un café con leche sin azúcar también puede encajar perfectamente en una alimentación equilibrada. “La leche aporta proteínas, calcio y otros nutrientes. La elección debería depender de la tolerancia digestiva, del resto de la dieta y, sobre todo, del gusto de cada persona”, explica la nutricionista y añade que “quienes tienen intolerancia pueden escoger leche sin lactosa o una bebida vegetal, revisando su azúcar añadido. La intolerancia no debe confundirse con la alergia a las proteínas de la leche, que requiere indicaciones diferentes”.
No le sienta bien a todo el mundo
Que el café sea cotidiano no significa que resulte inocuo en cualquier cantidad. La FDA sitúa en 400 miligramos diarios la ingesta de cafeína que, para la mayoría de los adultos sanos, no suele relacionarse con efectos negativos, aunque la sensibilidad cambia muchísimo de una persona a otra.
“No recomendaría empezar el día con café solo y en ayunas a alguien que nota reflujo, molestias digestivas, palpitaciones, nerviosismo o un empeoramiento de la ansiedad. Tampoco a quien duerme mal y sigue tomando cafeína avanzada la tarde”, plantea Gómez. Las embarazadas, las personas que toman determinados medicamentos o quienes tienen una enfermedad concreta deberían consultar su caso con un profesional.
Sea como fuere, Serrat parece tener clara su medida: una taza negra y sin demasiadas vueltas. Y puede que esa sea la clave, tomarlo como apetezca, comprobar si te sienta bien y no convertir un gesto tan cotidiano en algo mucho más complicado de lo que es.