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Beatriz Corchado, psicóloga, sobre resolver crisis familiares como la de los Beckham: “Tomar conciencia"

A la izquierda, Brooklyn Beckham y Nicola Peltz; a la derecha, el resto de la familia Beckham y, en el centro, Beatriz Corchado
A la izquierda, Brooklyn Beckham y Nicola Peltz; a la derecha, el resto de la familia Beckham y, en el centro, Beatriz Corchado. Instagram (@brooklynpeltzbeckham y @davidbeckham) y cortesía de Beatriz Corchado
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En los últimos días a todos nos ha sorprendido el modo en que Brooklyn Beckham ha hablado de sus padres. La mala relación de estos con Nicola Peltz ha sido, al parecer, la gota que ha colmado el vaso de la paciencia del mayor de los hijos de David y Victoria. Pero, como hemos visto, este conflicto no nace de un día para otro: la pérdida de la confianza, la ruptura entre hijos y padres, no solo es dolorosa, sino que suele venir de muy atrás. Hemos charlado con la psicóloga Beatriz Corchado para que nos explique las causas y las posibles soluciones de estas crisis que pueden llegar a ser insalvables si nuestro hijo o hija es ya adulto.

Capear pérdidas de confianza en la infancia

Beatriz Corchado es psicóloga especialista en maternidad y familia, y directora de ByC psicología, y nos da pautas para entender la génesis de este tipo de problemas y cómo resolverlos. “La confianza se basa en dos pilares: respeto y comunicación”, explica. “Cuando los niños son pequeñitos, aprenden de los padres todas las conductas. Por eso, para que exista una confianza de los niños hacia sus padres tienen que ver que ha habido una coherencia en su comportamiento”. 

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La clave para que un niño confíe en sus papás es que sienta seguridad, que exista coherencia y que exista escucha. ¿Cómo puede romperse la confianza entre niños de, digamos, hasta 10 años? “Porque los padres rompan las promesas que les hicieron, por que haya castigos excesivos e impredecibles, por utilizar las mentiras para proteger la realidad pensando que los protegen y por la falta de atención emocional”, responde. ¿Cómo se podría gestionar por parte de los padres? Beatriz Corchado da cinco claves:

  1. Predicar con el ejemplo. “Que siempre exista una coherencia entre lo que dicen y lo que hacen”.
  2. Que los adultos ofrezcan una respuesta adecuada a los problemas que van surgiendo.
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  1. Una reparación inmediata: “Pedir perdón inmediatamente por parte del adulto no debilita la autoridad, al contrario”, asegura la experta. 
  2. Ofrecerles seguridad emocional. Diciéndoles, por ejemplo: “Entiendo tu enfado y espero que cuando estés mejor me cuentes con calma qué te pasa”.
  3. Que haya rutinas y previsibilidad. “Que todas las cosas se hagan de la misma manera y haya coherencia en el comportamiento de los padres”. Y es que, explica Corchado, estos comportamientos previsibles, que ocurren siempre de la misma manera, generan seguridad en el menor. 

¿Cómo generar lazos de confianza con hijos adolescentes?

Cuando entramos en la etapa de la adolescencia (de los 11-12 a los 18 años), las causas de la pérdida de la confianza son otras: “Cuando encuentran que hay un control excesivo, que hay juicios constantes o descalificaciones y, de nuevo, si existe incoherencia entre lo que los padres dicen y lo que hacen”. Pero añade que también ocurre al revés, que son los padres los que desconfían de los hijos “cuando escuchan que hay mentiras por miedo al castigo, falta de comunicación, etcétera. 

¿Cómo gestionamos la ruptura de la confianza en esta etapa? “En la adolescencia, la obediencia pasa a un segundo plano y entra en escena la negociación. Los adolescentes ya no aceptan órdenes sin cuestionárselas y hay que negociar con ellos cierta autonomía. Hay que ponerles límites claros sin entrar en el autoritarismo, que tengan sentido y estén bien explicados”. Beatriz Corchado añade otro factor: la necesidad de autonomía. “Entran en una etapa en la que ya no les tienen que contar todo a sus padres y empieza a desarrollar su propia identidad, para lo cual necesita una independencia progresiva”. Y subraya que necesita sentirse “respaldado y respetado” en esta etapa. Es muy importante, señala la experta, transmitirles en esta edad que por equivocarnos no se va a romper el vínculo: “Hay que hacerles saber que vamos a estar ahí de una manera incondicional sabiendo que las dos partes somos imperfectas”, incide.

Cuando la crisis de confianza estalla en la edad adulta

¿Y en la edad adulta, como ha sucedido con los Beckham? “La confianza se puede romper por diversas causas. Entre ellas, que los padres no respeten las decisiones personales de los hijos, que hagan críticas constantes o comparaciones, que salgan a relucir conflictos no resueltos en el pasado en una conversación o, porque tanto los padres como los hijos no se sepan adaptar a las nuevas situaciones”. En la edad adulta suelen entrar terceras personas en la familia que son parejas de nuestros hijos, y el cómo se gestione y cómo nos adaptemos a estos cambios es muy importante. “Hay que tomar conciencia de que, en esta etapa, la relación pasa de ser jerárquica a ser horizontal, es decir, que las dos partes tienen que aceptar su autonomía”. Es decir, explica la psicóloga, que aunque haya decisiones que no comparta la otra parte se tienen que respetar. Y añade un punto crucial: “Siempre que se revise el pasado debemos hacerlo de una manera autocrítica y sin estar haciendo continuos reproches a la otra parte”. 

Los padres, añade, tienen que adoptar un nuevo rol de acompañamiento siempre que lo necesite el hijo o la hija. “Me gusta usar esta metáfora: los padres somos un faro que está siempre encendido, siempre alerta, y los hijos son los barcos que se atreven a navegar por el mar, y cuya luz y cuya guía sigue siendo ese faro, que está ahí disponible; pero deben sentirse seguros de emprender otros caminos, de navegar en otras aguas”. Otra cosa importante en esta etapa, asegura Corchado, es que “los padres y los hijos adultos no pueden sentirse responsables del bienestar emocional de los otros. No debemos cargarles con nuestra infelicidad”.

Por último, Beatriz Corchado recuerda dos cosas: “En la familia siempre va a haber conflictos y esos conflictos, probablemente, los podemos provocar nosotros. La confianza consiste en reparar ese conflicto que sí o sí se va a producir”. Y ¿cómo lo podemos reparar? “Con humildad. Sabiendo pedir perdón. Sabiendo decir ‘te quiero’, ‘estoy aquí’, ‘me vas a tener siempre que necesites”. Pero también vamos a necesitar poner límites en las dos direcciones, sin dañar a la otra parte, con respeto, agradecimiento y reconocimiento. “Es muy importante reconocer en el otro lo positivo. La confianza no se recupera con grandes discursos, sino con pequeños gestos que sean constantes y que sean positivos. Hay que priorizar el vínculo sobre el orgullo propio. Y hay que aceptar también que no siempre los demás van a estar de acuerdo con nosotros”.