Estrés vacacional: una experta explica qué es y nos da consejos para controlarlo
¿Estrés por irnos vacaciones? Pues sí, y es más habitual de lo que parece. Mientras lo habitual es hablar del estrés laboral o del síndrome posvacacional, que es el conjunto de síntomas que nos genera regresar a la rutina, organismos como la Universidad de Guadalajara, en México, advierten de que en torno a un 40% de las personas padecen ansiedad al finalizar su periodo laboral o académico y disfrutar, al fin, de un merecido descanso. Para entender mejor qué es el estrés vacacional y cómo afrontarlo, hemos hablado con Vanessa Fernández, doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y experta en intervención en la ansiedad y el estrés.
Síntomas y causas del estrés vacacional
Fernández explica los motivos por los que aparece este estrés de manera muy sencilla: “La persona no sabe desconectar de la rutina, bien porque se le imponga esa rutina o por causas cognitivas, es decir, por lo que el propio paciente interpreta que debería estar haciendo para desconectar de la rutina”. Esa desconexión que no logramos porque se nos impone desde fuera o porque nosotros mismos nos autoexigimos ‘ser felices’ de golpe pueden desembocar en estrés vacacional.
¿Son estas personas adictas al trabajo? No necesariamente. Vanessa Fernández continúa: “No es que necesiten estar enganchados al trabajo, pero el no estar enganchados les genera unas expectativas de que deberían encontrarse muy bien, deberían estar muy contentos… Y como eso en realidad no es así porque estar bien o mal depende de muchos más factores, les hace sentirse molestos, irritables, y siguen teniendo dificultades para dejar de pensar en el trabajo.
Los síntomas son muy fáciles de detectar. Estas personas, explica la experta, “tienen elevados niveles de ansiedad, insomnio, tensión… En algunos casos pueden incluso llegar a aparecer trastornos de pánico o ataques de ansiedad”.
Consejos para no sucumbir al estrés en vacaciones
Adaptación progresiva. No se puede pasar de 0 a 100 en horas, y mentalmente tenemos que adaptarnos al cambio. “La gente tiene todavía mucho el pensamiento de estudiante, de la etapa académica donde, según uno deja los exámenes, se siente libre, con ocio, feliz… No es lo mismo que una persona en la vida adulta: muy a menudo no puede dejar el trabajo de un momento para otro. Hay que normalizar que hay alguna cosa pendiente por cerrar. Esos blancos-negros que se viven en la etapa académica no se viven en la etapa laboral”.
Gestionar expectativas. “La gente que vive mal en su día a día está esperando a sus vacaciones para tener una vida que no tienen nunca y que no existe”, sentencia la psicóloga, que añade: “Siempre digo que hay que ser feliz durante el año y hacer cosas que nos gustan fuera de la época de vacaciones. Una persona no puede pasar de estar frustrada y amargada a contentísima”. Ese ajuste de expectativas, indica, es muy importante.
No sobrecargarse. Hay personas que no son de hacer muchas cosas durante el año y en vacaciones se apuntan a todo: excursiones, cursos, rutas… ¿Por qué ese cambio? “Las vacaciones no se disfrutan por hacer más cosas, sino por hacer lo que nos gusta”, afirma Fernández. “Hay personas que disfrutan cogiendo el Interrail y levantándose a las 5 de la mañana para hacer cosas y quienes se van a un hotel, se ponen la pulserita del todo incluido y son tan felices”. Y, por supuesto, deja de lado lo que dicen las redes sociales: “Adapta tus vacaciones a lo que realmente te gusta y no a lo que los ‘reels’ o las recomendaciones dicen que hay que hacer: haz lo que te pida el cuerpo”.
Quítate de la cabeza el último día. Este es un problema bastante común, ya que sobrevuela en nuestras cabezas la “vuelta al cole”. La psicóloga recuerda que “hay que olvidarse de él hasta el momento de hacer las maletas”, y recuerda: “Hay personas que, desde que comienzan sus vacaciones, están descontando días: ‘Ya solo me quedan 14 días’, ‘Ya solo me quedan 13’, y al final están más pendientes de lo que están perdiendo que de lo que están ganando”.