Bodas de famosos

El look de Tana Rivera en la boda de Juan Molina Ponce y María Eugenia González-Serna: un cuello 'halter' y capa de terciopelo

Tana Rivera en la boda. Cordon Press
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Este sábado 31 de enero, Sevilla acoge la boda de María Eugenia González-Serna y Juan Molina Ponce. La ceremonia religiosa se celebra en la iglesia de Santa Cruz y reúne a familiares, amigos y rostros conocidos de la vida social andaluza. Tras el enlace, los invitados se trasladan a una finca situada en Alcalá de Guadaíra para continuar con el banquete y la celebración. Entre los asistentes figuran Eugenia Martínez de Irujo, Mariló Montero, Fran Rivera o Lourdes Montes. En este contexto, una de las presencias con mayor atención ha sido la de Tana Rivera, que acude como testigo y concentra buena parte de las miradas desde su llegada.

La cita marca una de las primeras bodas del año en la capital hispalense y supone un nuevo encuentro para un entorno familiar y social que mantiene una relación estrecha con la ciudad. La jornada combina ceremonia, desplazamiento y celebración en un formato habitual en este tipo de enlaces, con un desarrollo que se prolonga durante toda la tarde.

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El look de Tana Rivera para la boda

Para la ocasión, Tana Rivera ha elegido un conjunto formado por un vestido de cuello halter y corte asimétrico a la altura de la cadera. La prenda está confeccionada en terciopelo de seda en tono marrón chocolate. La parte inferior se completa con una falda de capa asimétrica realizada en bambula de seda en color topo, que aporta movimiento al conjunto.

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Como complemento principal, la invitada ha sumado una capa en el mismo tono marrón chocolate, integrada dentro del estilismo como pieza exterior. En cuanto a los accesorios, ha optado por tacones negros y pendientes dorados, manteniendo una línea coherente con el conjunto. El look se presenta como una elección pensada para una boda celebrada en invierno y en horario diurno, con tejidos y piezas adaptadas a la fecha y al entorno.

La presencia de Tana Rivera, tanto por su vínculo familiar como por su papel dentro de la ceremonia, la sitúa entre las figuras más comentadas del enlace, consolidando su posición habitual en este tipo de celebraciones.

La hacienda elegida para la celebración

Tras la ceremonia en la iglesia de Santa Cruz, la boda continúa en la Hacienda La Soledad, ubicada en Alcalá de Guadaíra, a pocos minutos de Sevilla. La finca tiene su origen en el siglo XVI y comenzó su actividad como caserío vinculado al cultivo del olivar. Con el paso del tiempo, se convirtió en un centro de producción y comercio relacionado con el aceite y otros productos agrícolas.

A lo largo de los siglos, la hacienda ha pasado por distintas etapas y propietarios, incorporando elementos arquitectónicos propios de cada periodo. Entre ellos destacan los patios, las antiguas caballerizas y una almazara que conserva parte de su estructura original, incluida la viga del molino. En la actualidad, el espacio se encuentra adaptado para la celebración de eventos, manteniendo su uso como escenario para bodas y reuniones. La elección de esta finca responde a un formato de celebración que combina ceremonia religiosa en la ciudad y banquete en un entorno histórico a las afueras, una fórmula habitual en los enlaces celebrados en Sevilla y su provincia.