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Bodas de famosos

Así fue la boda de Borja Thyssen y Blanca Cuesta: rodeada de polémica y con una ausencia marcada

Borja Thyssen y Blanca Cuesta. Cordon Press
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La boda de Borja Thyssen y Blanca Cuesta transcurrió acompañada de una polémica que el paso de los años no ha logrado dejar atrás. La oposición manifiesta al enlace y la ausencia anunciada de la baronesa Thyssen, madre del novio, solo hizo que ensombrecer aún más una boda que parecía ir en contra de todo y de todos. Cambios de fecha, enfrentamientos entre la prensa y la negativa del obispado a la celebración del casamiento, terminaron de hacerlo aún más sonado. 

Una boda por sorpresa

La intención de los novios era casarse en la ermita que hay en la finca El Esquileo, en Segovia, el sábado 13 de octubre de 2007. Pero el obispado no dio el permiso por motivos desconocidos, aunque muchos comentan que la baronesa Thyssen pudo tener algo que ver.

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Pero en lugar de retrasar la celebración, la sorpresa fue que Borja y Blanca, embarazada de casi seis meses, la adelantaron al 9 de octubre, unos días antes de lo planeado. Así, contrajeron matrimonio en la iglesia parroquial del Santo Espíritu, en Terrassa, a las 21:00h, lo que le costó a la parroquia las críticas de sus feligreses, por conceder a la pareja el privilegio de casarse a unas horas tan poco habituales. 

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El banquete nupcial

Se dieron el “sí, quiero” en una ceremonia muy íntima y reservaron la celebración del banquete nupcial para el sábado siguiente, fecha en la que habían convocado a sus casi 200 invitados. La prensa se agolpaba a las puertas de El Esquileo, intentando conseguir una imagen de la pareja que no se dejó fotografiar, ya que habían vendido la exclusiva de la boda.

Llegaron en un todoterreno blindado sobre las cinco de la tarde y entraron al recinto por una puerta lateral para evitar ser vistos. Allí tuvo lugar la celebración, en una gran nave que fue decorada para la ocasión por el diseñador Luis Galliusi y, junto a sus comensales, los recién casados disfrutaron de aperitivos, cigalas y cordero asado, que es muy típico de la zona. 

El disgusto de la baronesa

A pesar de que Borja y Blanca llevaban ocho años de relación y estaban esperando a su primer hijo en común, la baronesa Thyssen había afirmado públicamente que la boda le parecía precipitada. No era ningún secreto que la novia de su hijo no era de su agrado y confiaba en que finalmente la boda no se celebraría. De hecho, ya había advertido de que no haría acto de presencia por considerar que la novia “no era la persona adecuada”.

Cuentan que su disgusto fue mayúsculo cuando le comunicaron que la boda se había celebrado, sin que ella se enterase. La noticia le llegó el mismo día 9 de octubre, mientras cenaba con los componentes del patronato de la Fundación Thyssen. Según cuenta, le comentó a una amiga íntima al descubrirlo: “no me puedo creer que Borja me haya hecho esto”.