El detalle de Bad Bunny con su comunidad en la Super Bowl que ha pasado inadvertido y que lo conecta con Rozalén

Además de ofrecer un show puramente latino que reivindicaba la identidad puertorriqueña, tuvo a otra protagonista no tan conocida: Celimar
Bad Bunny, vestido de Zara en la Super Bowl: la intrahistoria de su look, con guiño a su madre
Ya sabes hasta qué punto lo ha petado Bad Bunny o Benito, como lo llama cariñosamente Alejandro Sanz, en la Super Bowl (y si aún no lo has visto todo, no puedes perderte los detalles más jugosos de su gran noche). “Boricua”, le dice con cariño Ricky Martin, uno de los invitados al gran evento de anoche. Boricua es otra manera de referirse a los nacidos en Puerto Rico o con raíces puertorriqueñas mucho más cariñosa e identitaria. Porque de identidad fue ayer, y mucho, el show del músico del momento. Y, si la noche estuvo plagada de detalles hacia su tierra y hacia el público latino en general, hubo una especialmente emotiva que quizá ha pasado algo más inadvertida.
De blanco, en La Casita y rodeado de su gente
Ya comentamos estos días que el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl ha ido mucho más allá de lo que es una simple actuación en directo. Veníamos de una entrega de premios Grammy en la que el puertorriqueño hizo historia ganando el premio al álbum del año (primera vez que se premia un disco en español) y dirigiéndose a su comunidad, algo que ha irritado al movimiento MAGA (los acérrimos seguidores de Donald Trump, que llevan meses hostigando a personas de origen latino en Estados Unidos). No hay más que ver cómo el presidente estadounidense ha cargado desde su red social contra el cantante y el concierto.
De blanco impoluto (y de Zara), como la mayoría de sus invitados, con una camiseta con hombreras simulando a las de la Super Bowl, y con el estadio recreando a su tierra (junto a la ya famosa Casita típica de su país esta vez incluyó una plantación de plátanos), Bad Bunny añadió un detalle maravilloso que no solo reivindica a los suyos, sino a un colectivo especialmente olvidado en este tipo de shows: la lengua de signos puertorriqueña.
Una lengua que corre el peligro de desaparecer
Y es que, por encima de todas las cosas, anoche sobrevoló la idea de no perder la identidad de la isla, algo que se vio claramente cuando Ricky Martin (también de blanco), rodilla en tierra, cantó ‘Lo que le pasó a Hawái’. A ello se sumó también Celimar Rivera Cosme, la mujer puertorriqueña que tradujo al LSPR (lengua de signos de Puerto Rico) las canciones que sonaron en el Levi’s Stadium de California y la otra gran protagonista de la noche. La creadora lo anunciaba así en su perfil de Instagram: “Haré el performance, pero lo que verdaderamente llevo conmigo es a la Comunidad Sorda de Puerto Rico, nuestro idioma, la LSPR. Todos brillaremos”. La LSPR es, según recogía 'The New York Times', un dialecto único en peligro de extinción, tal como indican investigadores lingüísticos y otros expertos.
En la Super Bowl (o Supertazón, como ayer se dio en llamar) es habitual que haya un intérprete de signos, pero al tratarse de un show estadounidense se traduce a la lengua de signos de aquel país. Porque la lengua de signos no es universal, como puede llegar a pensarse: de hecho, tiene más de 300 versiones, según el país o el territorio de origen.
La idea de transmitir las canciones para que las entienda el colectivo de sordos tiene entre sus pioneras a nuestra Rozalén, que allá por el año 2013 estrenaba el vídeo de su primer éxito, ‘80 veces’, junto a su inseparable Beatriz Romero signando a la vez que la artista canta. Detalles que, como volvió a pasar anoche con Bad Bunny, enamoran y que nos hacen creer en que un mundo mejor es posible.
