Las rutinas de belleza y bienestar de Isabel Preysler, que cumple 75 años: la receta de su batido y su truco facial
Isabel Preysler celebra su cumpleaños fiel a un estilo de vida que ha mantenido durante décadas con una constancia casi espartana
La sorprendente confesión de Isabel Preysler sobre su rutina facial: "Nunca me lavo la cara con agua del grifo"
Isabel Preysler cumple 75 años y que siga siendo sinónimo de elegancia, disciplina y piel luminosa no es fruto de la casualidad, la “reina de corazones” celebra su cumpleaños fiel a un estilo de vida que ha mantenido durante décadas con una constancia casi espartana. Más allá de la genética privilegiada y de esa discreta alianza con la medicina estética que nunca ha negado ni confirmado, su verdadero secreto está en la rutina o, mejor dicho, en sus rutinas.
Isabel ha repetido en numerosas ocasiones que la constancia la aprendió de su madre, pero lo que comenzó como un ritual aprendido se convirtió en una férrea disciplina autoimpuesta donde alimentación, cosmética, descanso y ejercicio funcionan como piezas de un engranaje perfecto.
Su gran prioridad está en la piel
Si hay un terreno en el que Isabel no negocia es el cuidado intensivo de la piel. Empezó joven, cuando todavía no era habitual hablar de prevención, y ese adelanto le ha permitido llegar a los 75 con una tez firme, uniforme y muy luminosa.
Su rutina es metódica, “tardo casi lo mismo en desmaquillarme que en maquillarme”, ha confesado porque la limpieza que realiza mañana y noche, es innegociable. Tras retirar el maquillaje con suavidad, aplica un tónico (ha llegado a simplificar el proceso con un escueto “uso un tónico y ya”), y a partir de ahí comienza todo un ritual en el que, por estricto orden, aplica sérum, crema hidratante y contorno de ojos, preferiblemente con cafeína para descongestionar bolsas.
Un detalle poco conocido es que evita el agua del grifo para el rostro, sustituyéndola por agua termal o tónicos suaves, convencida de que así protege la barrera cutánea. Exfolia la piel una vez por semana para renovar la superficie y potenciar la luminosidad.
Su ingrediente estrella es la vitamina C, presente tanto en forma de sérums antioxidantes, como en su alimentación. Este activo ayuda a estimular la producción de colágeno y a combatir el daño oxidativo, dos claves en la lucha contra el envejecimiento cutáneo. Por supuesto, nunca olvida el fotoprotector durante el día, incluso en invierno. A todo ello suma tratamientos puntuales en cabina y tecnologías médico-estéticas no invasivas para reafirmar y mantener la calidad de la piel.
El desayuno más famoso
Hablar de Isabel Preysler es hablar de su célebre rutina matutina. Su jornada comienza con agua caliente con lima, a la que atribuye efectos depurativos, después llegan el zumo de pomelo y el agua de jamaica, conocidos por su aporte antioxidante y su efecto digestivo. Pero el verdadero protagonista es su batido verde, un concentrado vegetal que toma a continuación. La receta incluye zumo de cuatro limas, manzana, pepino, pimiento verde, calabacín, espinacas, brócoli y kale. Un cóctel rico en vitaminas, minerales y fitoquímicos antioxidantes que, según ha explicado, le aporta energía y sensación de ligereza.
Además, también ha incorporado batidos de frutos rojos a su dieta por su poder antiinflamatorio y vasoprotector. No fuma, no bebe alcohol y procura ingerir alrededor de dos litros de agua al día.
Suplementos y pequeñas concesiones
Aunque su alimentación es rica en frutas, verduras, pescado y cereales integrales, complementa su dieta con vitaminas del grupo B, C y E, además de magnesio, calcio y colágeno, con idea de reforzar desde dentro lo que trabaja por fuera.
En su despensa no hay azúcar blanco. Prefiere alternativas como la stevia o el sirope de agave. Sin embargo, ha confesado su absoluta debilidad por el chocolate negro, rico en flavonoides antioxidantes, incluso su hija Tamara desveló tras un viaje a Maldivas " se llevó seis tabletas para cinco días".
Ayuno y control médico
Uno de los hábitos más comentados es su retiro anual a una clínica especializada donde realiza una semana de ayuno terapéutico bajo supervisión médica. Allí combina control nutricional con tratamientos de bienestar y belleza. Para ella, es una forma de “resetear” el organismo y recuperar equilibrio.
Movimiento y descanso
Dormir ocho horas es otra de sus máximas pues, según ella, el descanso es el mejor tratamiento antiedad. Pero no todo es el descanso, también practica ejercicio regular con entrenador personal, combinando trabajo de fuerza suave, estiramientos y disciplina postural para preservar la tonicidad sin forzar las articulaciones.
Maquillaje minimalista
A partir de cierta edad, sabe que el maquillaje debe ser minimalista para sumar frescura, no añadir peso, por eso prefiere bases ligeras, un corrector aplicado estratégicamente y potenciar la mirada con sombra neutra, eyeliner y máscara de pestañas con el objetivo de iluminar.
Viaja siempre con su almohada, sus cremas y sus productos faciales, que le ayudan a cumplir con su ritual de belleza diario incluso fuera de casa, demostrando que su filosofía es una combinación de disciplina y cuidado mantenido en el tiempo.