Los vibradores ya no solo se usan en la cama, ahora quieren darle alegrías a tu pelo: los mejores del mercado

Cepillos y planchas con miles de movimientos por minuto son la nueva obsesión del mundo de la belleza porque así desenredan y alisan el pelo con menos fricción. En EEUU y Reino Unido son una auténtica revolución
María Baras, de Salón Cheska: "Es lo mejor para hidratar el pelo rápidamente a la vuelta de vacaciones"
Los vibradores, como hasta ahora los conocíamos, llegaron para regalar felciidad. Y, en su versión capilar, se han propuesto hacer lo mismo. O casi. Si eras de las que a finales de los 90 y principios de los 2000 probaba cualquier aparato de belleza, quizá recuerdes aquellos cepillos para el pelo que vibraban al encenderlos. Durante un tiempo parecían el futuro; después terminaron condenados al ostracismo. Pasaron sin pena ni gloria, pero ahora han vuelto con mejor diseño y preparadas para dar menos tirones, menos rotura y dejar el pelo más brillante.
Hay dos nombres detrás de este regreso. El primero es OO!brush, un cepillo de pala que realiza más de 6.000 micromovimientos por segundo. La vibración va desenredando los nudos antes de que las púas tengan que atravesarlos y permite hacerlo con 65 % menos de tirones. Se puede utilizar tanto con el pelo seco o mojado, también dentro de la ducha, y su parte trasera sirve para masajear la cabeza, la nuca y los hombros.
El segundo es Pattern Beauty, la firma creada por la actriz Tracee Ellis Ross para cabellos rizados y afro. Su última plancha alcanza las 12.000 vibraciones por minuto y cuesta 119 dólares. No te hace un masaje, pero conseguir que el pelo se deslice mejor entre las placas y evita esas pasadas en las que el mechón se atasca, tira y obliga a empezar otra vez.
¿Por qué querríamos que una plancha o un secador vibrara?
La respuesta está en la fricción. Solo hay que pensar en lo que hacemos cuando pasamos el cepillo por un nudo: insistimos hasta que algo cede. A veces es el enredo; otras, el propio pelo. Con pequeños movimientos, las púas separan el perlo con menos fuerza. En las planchas ocurre algo parecido: si las placas se deslizan mejor, hacen falta menos pasadas y se acumula menos calor sobre la fibra.
Eso sí, otra cosa es pensar que la vibración va a proteger por completo del daño. Una plancha que vibra continúa siendo una plancha. Hay que usar protector térmico, elegir una temperatura razonable y no pasarla una y otra vez por el mismo mechón. Las fitmas Bio Ionic y Drybar también venden modelos con placas vibratorias. En España, sin embargo, las Pattern Beauty y OO!brush, las más conocidas en Estados Unidos, no las podemos encontrar en el mercado.
Sí puede comprarse la 10X Styling Iron de Bio Ionic, que la hemos encontrado únicamente en latendaelx.es por 323,20 €, así que por ahora es una tendencia mucho más visible fuera de nuestras fronteras.

El masaje no va a hacer que el pelo deje de caerse
Después del verano, es muy común que el pelo se empiece a caer. Hace unos días María Pombo hacía un llamamiento a sus seguidoras a ver si alguna compartía con ella este preocupación: “¿chicas, a vosotras también se os está cayendo el pelo? Esto no puede ser caída postparto, han pasado ocho meses”, les preguntaba. Y viendo que vuelven los cepillos que vibran y masajean la cabeza, la pregunta sale sola: ¿podrían ayudar a frenar esa caída?
Ahora mismo, no podemos decir que sí. El estudio 'Standardized Scalp Massage Results in Increased Hair Thickness by Inducing Stretching Forces to Dermal Papilla Cells in the Subcutaneous Tissue', publicado en 2016 en la revista Eplasty, analizó a nueve hombres que se masajearon el cuero cabelludo cuatro minutos al día durante 24 semanas. Al terminar, su pelo había ganado algo de grosor, que no es lo mismo que tener más cantidad ni que conseguir que deje de caerse. Además, nueve participantes son muy pocos y el estudio tampoco se hizo con ninguno de estos nuevos cepillos. Entonces, el masaje que dan estas herramientas puede ser agradable y hacer que desenredarse resulte bastante menos incómodo. Poco más se puede prometer. De momento.
