Un elemento común en los hogares puede causar desasosiego, según una experta en Feng Shui: "Dan información"
Los cuadros que eliges pueden estar influyendo más de lo que imaginas en tu bienestar diario
Por qué deberías sacar 'los por si acaso' de tu casa, según la experta en Feng Shui Maite Pérez
Montserrat Beltrán se ha convertido en una de las grandes divulgadoras del Feng Shui en redes sociales. Con casi 100.000 seguidores en Instagram, la experta comparte consejos prácticos para mejorar la energía de los espacios en los que vivimos y trabajamos. Y en uno de sus últimos posts ha querido dar visibilidad a un elemento que todos tenemos en casa, pero al que pocas veces prestamos verdadera atención: los cuadros.
“Observa los cuadros que tienes colgados en tu casa o en tu lugar de trabajo y mira qué energía te están transmitiendo”, plantea. Una invitación directa a mirar con otros ojos algo que solemos dar por hecho. Porque, según explica, no se trata solo de estética, sino de sensaciones. ¿Te transmiten felicidad? ¿Tranquilidad? ¿O, por el contrario, generan cierto desasosiego o incluso no te dicen absolutamente nada?
La clave, para Beltrán, está precisamente ahí. En lo que sentimos, aunque sea de forma sutil, cada vez que los vemos. “Todos los cuadros que tenemos en casa nos están enviando información”, asegura. Y esa información, aunque no siempre seamos conscientes, influye en nuestro estado emocional.
No es solo decoración
En muchas casas, los cuadros se eligen por pura inercia. Porque combinan con el sofá, porque encajan con los colores del salón o porque estaban de moda en ese momento. Sin embargo, desde el punto de vista del Feng Shui, esto se queda corto. Lo importante no es solo que queden bien, sino que conecten contigo.
“Si me están enviando información de tranquilidad, tendré tranquilidad. Si me están enviando desasosiego, eso es lo que voy a sentir en mi vida”, explica la experta. Es decir, el impacto va más allá de lo visual ya que tiene que ver con la energía que proyectan y cómo la recibimos.
Esto no significa que haya cuadros “buenos” o “malos” de forma universal. Todo depende de la persona y el momento vital en el que se encuentre. Una imagen que para alguien puede ser inspiradora, para otra puede resultar inquietante. Por eso, el ejercicio que propone Beltrán es tan sencillo como revelador, pues consiste en parar y observar.
El poder de lo que ves cada día
Hay un detalle que muchas veces pasamos por alto, y es que vemos esos cuadros todos los días. Están presentes en nuestra rutina, en momentos de descanso, de trabajo o incluso de desconexión. Y, precisamente por eso, su influencia es constante. Los cuadros excesivamente neutros también entran en esta ecuación. Esos que “no dicen nada” pueden generar una sensación de vacío o falta de estímulo.
No molestan, pero tampoco aportan. Y, según el Feng Shui, el equilibrio está en rodearse de elementos que sumen, no que pasen desapercibidos. Por eso, revisar las paredes puede ser un buen punto de partida si buscas hacer pequeños cambios en casa sin grandes inversiones.