Recetas

Jose Andrés recuerda su infancia y una receta de su padre: "Es guarrindonga, pero riquísima si está bien hecha"

El chef José Andrés y, a la izquierda, gambas cocidas. Instagram/@chefjoseandres y Pexels/cottonbro
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El amor por la cocina del famoso chef José Andrés, que suele compartir su sabiduría con espectadores y seguidores de redes sociales, no fue algo espontáneo. De hecho, contó recientemente en ‘Gastro SER’ cómo acompañaba a su padre al mercado, en Barcelona, donde vivía desde los 5 años, algo que le encantaba, y explicaba entre risas cuándo y cómo entró en casa su primer kiwi: “Debían de estar carísimos, porque el grito que le pegó mi madre a mi padre cuando dijo cuánto había pagado por ‘esa cosa peluda’, como lo describía mi madre…”. Sea como sea, lo cierto es que vivió desde pequeño la vocación culinaria de su padre, que no cocinaba por compromiso, sino por verdadera vocación.

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La salsa que hacía el padre de José Andrés y que al chef le sigue llevando a su infancia

De aquellos años de infancia y de primer acercamiento a la cocina le quedan algunas recetas de su padre: una de ellas, el cóctel de gambas que hacía con langostinos, “con esa salsa que a mí me sigue gustando”, explicaba en el programa de radio. Esa salsa de la que José Andrés habla es la salsa rosa o de cóctel, que se hizo tremendamente popular en los años 80 y 90 y que hoy quizá está un poco de capa caída. Pero eso no impide que esté riquísima. “Ese kétchup con la mayonesa y el toque de brandy, que puede llevar Perrins… Madre mía, esos platos”, recordaba, y añadía: “Algunos dirían que es una salsa guarrindonga, pero que es riquísima cuando está bien hecha”, afirmaba. Y es que el chef, como ya sabes, no pertenece a esa estirpe de cocineros que necesitan hacer platos casi arquitectónicos, con cientos de texturas imposibles e ingredientes rarísimos, sino que basa su éxito internacional en cocinar como se cocina en casa. Y estamos hablando de alguien que se formó en El Bulli, nada menos. 

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Unos padres que lo educaron para cocinar y cuidar

A menudo, los grandes cocineros construyen sus platos basándose en la cultura culinaria que les inculcaron de niños, en la memoria de sus paladares infantiles. Lo hemos visto en multitud de ocasiones y José Andrés no iba a ser menos. Sus padres no solo cocinaban, sino que cuidaban: ambos eran enfermeros, y mientras su padre cubría el turno de noche su madre lo hacía de día. El hospital era, tal como contó a Pablo Motos hace tiempo, el lugar en el que uno de los progenitores depositaba a sus dos hijos para que el otro se ocupara de ambos a partir de ese momento. También José Andrés ha combinado amor por los fogones y cuidados con su ONG World Central Kitchen, desde la que da de comer a personas vulnerables en medio de una catástrofe natural o de una guerra.