El funcional detalle de la cocina del chef José Andrés en su casa que no ha pasado desapercibido
Aunque su casa en Estados Unidos respira modernidad, hay un elemento muy concreto que demuestra que el chef sigue fiel a la cocina más tradicional
La majestuosa casa del chef José Andrés y su familia: un oasis de diseño en Maryland
MadridSi hay alguien que ha sabido llevar la gastronomía española al otro lado del Atlántico con naturalidad, ese es José Andrés. El chef asturiano, instalado en Estados Unidos desde hace más de treinta años, ha construido allí un sólido imperio gastronómico y se ha convertido en uno de los grandes nombres de la cocina internacional. Restaurador, divulgador, autor de varios libros y fundador de la ONG World Central Kitchen, su figura va mucho más allá de los fogones profesionales.
Aunque desarrolla la mayor parte de su carrera en ciudades como Washington D. C., vive junto a su mujer y sus hijas en Maryland, en un chalet situado en una zona residencial tranquila, que llama la atención por su arquitectura contemporánea. Reformado con un enfoque muy arquitectónico, apuesta por espacios amplios y conectados entre sí, y si hay una estancia que ejerce de auténtico corazón del hogar, esa es la cocina.
Y es precisamente es este espacio el que más suele mostrar en sus redes sociales. Entre recetas improvisadas, vídeos explicativos y momentos cotidianos, el chef comparte con naturalidad su día a día entre encimeras. La estancia es moderna, equipada con electrodomésticos de última generación y una estética práctica, pensada para cocinar de verdad. Sin embargo, hay un detalle que no ha pasado desapercibido: los fogones.
Fuego en tiempos de vitrocerámica
En una época en la que la mayoría de hogares (especialmente en Europa) han sustituido los fogones tradicionales por placas vitrocerámicas o de inducción, José Andrés sigue apostando por el gas. En su cocina destacan claramente los fogones de toda la vida, con llama visible y parrillas robustas.
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Hoy en día, la vitrocerámica se ha convertido en la opción dominante en muchos hogares españoles por su facilidad de limpieza y su estética minimalista. Sin embargo, en Estados Unidos ocurre justo lo contrario. En muchas casas unifamiliares el gas natural está ampliamente implantado y las cocinas de gas siguen siendo la opción predominante. Además, culturalmente, existe una fuerte asociación entre el gas y la cocina profesional. Muchos cocineros consideran que trabajar con llama ofrece un control más preciso e inmediato.
No deja de resultar curioso que uno de sus libros más conocidos se titule precisamente 'Los fogones de José Andrés'. Más allá del guiño literario, casi podría interpretarse como una declaración de intenciones: su cocina gira en torno al fuego, al control directo de la llama y a esa tradición que conecta con la cocina española más auténtica.
¿Por qué muchos chefs siguen prefiriendo el gas?
La principal ventaja de los fogones frente a la vitrocerámica es el control instantáneo del calor. Pues la llama responde al momento cuando se sube o baja la intensidad, algo especialmente importante en elaboraciones delicadas. Además, el gas permite utilizar cualquier tipo de recipiente y facilita técnicas como saltear a alta temperatura o flamear, algo más complicado en superficies planas eléctricas.
También hay un componente sensorial. Cocinar con fuego visible ofrece una referencia visual clara y una sensación más directa del proceso. Para quienes llevan toda la vida entre fogones, como es el caso del chef asturiano, esa relación con la llama forma parte casi del lenguaje culinario.
Frente a esto, la inducción aporta eficiencia y seguridad, pero elimina ese elemento tradicional que para muchos cocineros resulta esencial. Y es que, no cabe duda de que al final, en el hogar de José Andrés todo puede ser diseño contemporáneo… pero la llama sigue siendo la protagonista.