Relaciones

Kiko Rivera, Lola García e Irene Rosales, juntos en una cafetería: los detalles del encuentro

Lola García, Kiko Rivera e Irene Rosales
Kiko Rivera, Irene Rosales y Lola García. Fotomontaje con imágenes de Europa Press
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A principios de febrero, la revista 'Semana' publicaba en su portada que Kiko Rivera e Irene Rosales no se hablaban. A pesar de que cuando anunciaron su separación ambos aseguraron que su vínculo, por el bien de sus hijas, iba a perdurar en el tiempo y que la cordialidad iba a imperar por el cariños que se profesan, según la revista todo había saltado por los aires.

Según explicó Jorge Borrajo en 'El Tiempo Justo', la buena sintonía que habían mantenido en los primeros meses tras su separación, en los que solo había buenas palabras y en los que les vimos además llevar juntos a sus hijas al primer día de colegio e incluso celebrar el cumpleaños de su hija mayor en una fiesta conjunta (algo que no ha ocurrido con la pequeña de la familia), habría dado paso a una tensión insostenible. "Era el cumpleaños de la peque de la casa y le tocaban a Kiko e Irene se acercó a la puerta del colegio para abrazarla y desearla que se lo pasara bomba pero fue llegar Kiko y hubo tensión, ni una mirada, ni un gesto, ni una palabra", contó el director de la revista 'Semana', que apuntaba a que el origen del enfrentamiento entre ambos podría estar en la fuerte discusión que habrían tenido Kiko a Irene relacionada con sus hijas y con Lola García, pareja del dj. Diez días después de que vieran la luz las imágenes que mostraban el evidente distanciamiento entre ambos, 'El Tiempo Justo' ha tenido acceso a unas nuevas imágenes que confirman que la relación del exmatrimonio está en su peor momento.

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La relación entre Kiko e Irene podría seguir siendo tensa. Según ha informado 'El Tiempo Justo', el exmatrimonio ha tenido un encuentro en una cafetería situada en una gasolinera de un polígono de Castilleja de la Cuesta. Un encuentro en el que también ha estado Lola García y que ha tenido lugar en un local alejado del foco mediático y que según la reportera María López "parece que no ha sido demasiado amigable".

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En torno a las 09:00 horas de la mañana ha llegado Irene Rosales, que entraba sola y con semblante serio al local. Una hora después, sobre las 10:00 horas, Kiko Rivera y Lola García abandonaban la cafetería juntos. Al ver a la prensa, Lola ha sonreído mientras que Kiko ha indicado con un gesto "que no sale del todo contento". No obstante, ninguno de los dos ha querido aclarar si habían tenido un encuentro con Irene, que ha abandonado el local minutos después negando haberse encontrado con ellos.

El enfado de Irene Rosales con Kiko Rivera

Aunque durante las últimas semanas Kiko e Irene han preferido no pronunciarse sobre el conflicto que habría estallado entre ellos, algunas fuentes apuntan a que el origen habría estado en una petición que Kiko le habría hecho a Irene tras hacerse pública su relación con Lola y que hizo público la revista 'Lecturas', que explicó que la pareja tuvo una fuerte discusión telefónica tras no llegar a un acuerdo.

Todo se debió al parecer porque Kiko le pidió a su exmujer el consentimiento para que, en caso de ser necesario, Lola pudiera ir a recoger a sus dos hijas al colegio. La petición no fue bien recibida por Irene, que se enfadó y rechazó de forma contundente dar una autorización a la nueva pareja de su ex. Al parecer, no consideraría oportuno que una persona que es prácticamente una desconocida tuviera la posibilidad de recoger a las niñas del colegio. EL enfado, según apunta la revista fue monumental y antes de colgar el teléfono y frenar la discusión en seco, le advirtió a Kiko de la posibilidad de tomar medidas legales.

A pesar de estas informaciones, Irene negó el enfrentamiento. "No sé de dónde se ha sacado esta noticia que es totalmente falsa y mentira. No sé de dónde ha salido. Hay buenas relaciones y no hay motivo para que haya mala relación", dijo días después Irene intentando zanjar una polémica que se avivaba con las fotos de ellos a las puertas del colegio de sus hijas en un encuentro en el que no se dirigieron la palabra. Un encuentro que, según los fotógrafos, dejó muy afectada a Irene. "Era como si no existiera. Estuvieron así varios minutos hasta el punto de que Irene Rosales, visto lo visto, decidió marcharse. Los testigos presenciales, incluso los fotógrafos, dicen que iba con gafas de sol, pero las mirada y la cara era de que hubiera lágrimas", dijo Jorge Borrajo.