La Nivea de la lata azul: por qué funciona mejor por la noche y cuándo no usarla, según una farmacéutica
Aplicamos la Nivea de la lata azul por costumbre, pero la ciencia cosmética cuenta otra historia cuando miramos su composición con lupa
Aplicarse mal la crema hidratante puede favorecer la aparición de arrugas: evitar los mayores errores
Hay cosméticos que se quedan grabados en nuestra memoria. Lo han usado nuestras madres, nuestras abuelas y, cómo no, nosotras también. Han pasado tantos años que nadie se olvida de ellos, por eso se convierten en iconos. Y eso mismo es lo que ocurre con la crema Nivea de la lata azul, que en realidad se llama Nivea Cream. Está en millones de baños, ha pasado de generación en generación y sigue usándose casi por inercia: “para todo y para siempre”. Pero, como ocurre con muchos clásicos, el problema no es el producto en sí, sino cómo, cuándo y en qué piel se utiliza.
“Siempre digo que la Nivea azul no es una mala crema, pero tampoco es una crema universal”, explica Piluca Barrau Martínez, optometrista y farmacéutica titular de la farmacia Pilar Barrau de Mahón (Menorca), experta en dermocosmética, formulación y acompañamiento de la mujer durante la menopausia. “Tiene una función muy concreta y, cuando se usa bien, funciona. Cuando no, puede generar problemas”.
Por qué la noche es la mejor aliada
Desde el punto de vista de la formulación, Piluca lo tiene claro: “La Nivea de la lata azul no es una hidratante al uso. No está diseñada para aportar agua, sino para evitar que la piel pierda la que ya tiene”. Es decir, su papel principal es oclusivo.
“Es una crema pensada para crear una película protectora sobre la piel”, añade. Y ese detalle es clave por la noche. “Durante el descanso de la noche aumenta la pérdida transepidérmica de agua, la piel está más permeable y receptiva, y además no tenemos interferencias como maquillaje, protector solar o roces constantes, por eso usar la crema Nivea de la la azul es mejor usarla por la noche”.
Es justo en ese momento cuando la crema actúa con un efecto ‘cierre de puertas’. Es decir, “por la noche, una fórmula oclusiva, que tiene un efecto película, como la de la Nivea de la lata azul, ayuda a que la piel amanezca más confortable, menos tirante y con una sensación clara de suavidad”, señala la farmacéutica. De día, en cambio, “esa misma película suele resultar pesada, genera brillo y convive mal con el maquillaje o el fotoprotector”.
Qué hace exactamente la Nivea azul en la piel
La farmacéutica Piluca insiste en explicarlo de forma sencilla a sus pacientes. “La Nivea azul tiene una fórmula muy honesta: aceites minerales, ceras y derivados de la lanolina que reducen eficazmente la evaporación del agua”.
A esto se suman ingredientes como la glicerina y el pantenol. “No transforman la piel ni la reparan activamente, pero mejoran el confort y reducen la sensación de deshidratación”, aclara. Por eso suele resumirlo con una frase muy directa: “No hidrata la piel: evita que se deshidrate”. Y añade que “cuando se entiende así, deja de pedírsele lo que no puede hacer y se valora lo que sí”.
¿En qué casos tiene más sentido usarla por la noche?
Utilizada con criterio, puede ser una buena aliada nocturna en situaciones muy concretas. “La recomiendo sobre todo en pieles muy secas o deshidratadas, en pieles expuestas a frío, viento o ambientes muy secos, o cuando la barrera cutánea está alterada y hay tirantez o descamación”, explica Barrau.
También es una buena opción en zonas específicas. “Manos, codos, piernas o pies después de exfoliar son escenarios donde funciona especialmente bien”.
Cuándo conviene evitar la crema Nivea de la lata azul
No todas las pieles reaccionan igual. “En piel acneica o muy seborreica suele resultar demasiado pesada y puede generar problemas”, advierte. En casos de rosácea o piel muy reactiva, “no tanto por la oclusión, sino por la presencia de fragancia y posibles alérgenos”.
Además, hay un punto clave que muchas veces se pasa por alto: “Al ser tan oclusiva, puede aumentar la penetración de otros activos”. Esto significa que mal combinada puede elevar el riesgo de irritación. “Hay que tener especial cuidado si se usa junto a retinoides potentes o ácidos exfoliantes”, subraya. En esos casos, “prefiero separar rutinas o elegir texturas menos oclusivas, siempre con asesoramiento profesional”, concluye.