9 tendencias de decoración olvidadas que regresan con fuerza este 2026, según expertos interioristas

Decoradores y arquitectos se inspiran en el pasado para construir interiores más expresivos, cálidos y personales
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Durante más de una década, el minimalismo y la estética nórdica han marcado el ritmo de la decoración de interiores con líneas rectas, paletas neutras y espacios prácticamente asépticos y repetitivos, pero en 2026 nombres como Andrea Diego o Isabel López Quesada, confirman un giro en la manera de concebir los espacios en los hogares.
Decoradores y arquitectos se inspiran en el pasado para construir interiores más expresivos, cálidos y personales, recuperando elementos de otras décadas, reivindicando el poder de las texturas, dando protagonismo a las curvas y apostando por detalles con carácter, piezas con historia y soluciones funcionales para crear hogares más acogedores y personales. Pero más que seguir normas estrictas, la decoración vuelve a ser una herramienta de expresión individual donde cada detalle es importante y cada espacio es único.
Estas son las tendencias que regresan con fuerza y que redefinen la manera de entender la decoración actual.
El triunfo de las formas curvas en muebles y sofás
Las líneas rectas ceden protagonismo a las formas curvas, especialmente en piezas clave como sofás, butacas y mesas, como la que hace unos día veíamos en casa de Laura Matamoros. Son piezas inspiradas en el diseño orgánico de los años 70, muebles aportan dinamismo visual y una sensación evocadora y envolvente que invita al descanso.
Los sofás curvos se convierten en el centro del salón, rompiendo con la rigidez del diseño modular. Además de resultar más acogedores, permiten una disposición más fluida del espacio, ideal para viviendas donde se busca fomentar la conversación y el confort. Esta tendencia no es solo estética, sino que responde a una necesidad emocional de suavizar los interiores y hacerlos más humanos.
Estancias con peso y tejidos con textura
Frente a los espacios neutros y ligeros, en 2026 se imponen estancias con presencia, donde cada elemento suma. Los tejidos recuperan un papel protagonista y lo hacen a través de materiales con textura, un claro guiños a los años 70.
Terciopelos, bouclé, chenilla o lanas gruesas aparecen en tapicerías, cojines, cabeceros y cortinas, aportando profundidad y riqueza visual. El objetivo no es recargar, sino crear ambientes sensoriales que se perciban tanto con la vista como con el tacto, una tendencia que conecta con una decoración más emocional.
El regreso de visillos, persianas y cortinas
Las ventanas y terrazas dejan de ser un elemento secundario para convertirse en un punto clave del diseño. En 2026 vuelven los revestimientos textiles, con una reinterpretación contemporánea de visillos, persianas y cortinas.
Los visillos aportan intimidad sin renunciar a la luz natural, mientras que las cortinas largas recuperan su función decorativa, en tejidos ligeros o de gran caída, según el estilo del espacio. Las persianas vuelven a recuperar protagonismo y aparecen combinadas con visillos o cortinas en las estancias más amplias, con el fin de crear espacios más íntimos y confortables.
Alfombras vintage con dibujos arabescos
Las alfombras vuelven a tener personalidad propia. Se recuperan las alfombras de aire vintage, con motivos arabescos, florales o geométricos, que aportan historia y carácter a los espacios.
Lejos de buscar la perfección, estas alfombras introducen una estética vivida, ligeramente desgastada, que contrasta con muebles contemporáneos y evita que los espacios parezcan medidos al milímetro. Funcionan como una pieza de gran peso visual, que cohesiona una estancia y aporta calidez, especialmente en salones y dormitorios.
Papel pintado para romper la homogeneidad
El papel pintado regresa, pero lo hace con moderación. En lugar de cubrir todas las paredes, se utiliza de forma puntual y casi anecdótica, como recurso para romper la homogeneidad de una habitación.
Una pared protagonista en el salón, el cabecero del dormitorio o un rincón del recibidor son los lugares favoritos para incorporar papeles con motivos botánicos, geométricos o texturas que imitan tejidos. Esta tendencia permite introducir color y personalidad sin saturar el espacio, manteniendo el equilibrio visual.
Detalles metálicos y cromados de los años 90
Los años 90 también reclaman su lugar en la decoración de 2026 y lo hacen con la vuelta de los detalles metálicos y cromados, tanto en muebles como en objetos decorativos.
Patas de mesas, lámparas, tiradores o estanterías incorporan acabados en cromo, acero pulido o metal brillante. Estos detalles aportan un toque sofisticado y ligeramente industrial, que contrasta con la calidez de los textiles y las formas curvas, creando interiores más ricos y complejos.
Los funcionales bancos de obra
Una de las recuperaciones más prácticas es la de los bancos de obra, especialmente en cocinas. Inspirados en las casas tradicionales, estos elementos vuelven adaptados a las necesidades actuales.
Además de ofrecer más asientos alrededor de la mesa o la isla, los bancos de obra permiten integrar soluciones de almacenamiento que ayudan a optimizar el espacio sin renunciar al diseño.
Librerías en los salones
Las librerías vuelven a ocupar un lugar protagonista en los salones. Frente a las estanterías minimalistas casi invisibles e incluso inexistentes, se imponen composiciones más rotundas, de suelo a techo o integradas en la arquitectura.
Además de almacenar libros, se convierten en un elemento decorativo clave donde los libros conviven con objetos personales, piezas de arte y recuerdos. Esta tendencia refuerza la idea de hogares más vividos, donde hay espacio para mostrar la identidad personal.
La vuelta de las maderas oscuras
Otra de las grandes rupturas con el estilo nórdico es la vuelta de las maderas oscuras. Nogal, roble oscuro o caoba reaparecen en muebles, librerías, mesas y detalles decorativos.
Estas maderas aportan elegancia, profundidad y un aire atemporal que contrasta con las maderas claras y blanqueadas de años anteriores. Utilizadas con equilibrio, añaden sofisticación y calidez sin oscurecer los espacios.
