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¿Qué enfermedad padece la princesa Eugenia de York?

Eugenia de York. FUENTE: Cordonpress
Eugenia de York el día de su boda. Cordon Press
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Eugenia de York sabía que el día de su boda todas las miradas iban a estar puestas en ella, que iba a ser la gran protagonista de la jornada. La prensa analizaría al detalle su estilismo, el maquillaje, el peinado, la tiara que seleccionó con cariño para tener un detalle familiar y seguir la tradición, pero sobre todo era consciente de que, siendo una boda, el vestido era uno de los secretos mejor guardados y que más curiosidad despertaba. 

Ella sabía todo esto y por eso escogió un diseño que potenciara su belleza… y que dejara a la vista la gran cicatriz que tiene en la espalda y que es clara muestra de las batallas que ha tenido que enfrentar a lo largo de su vida en su lucha por superar una enfermedad que desde muy pequeña le provocaba dolores y que no le fue diagnosticada hasta los doce años: escoliosis. 

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La enfermedad que padece la princesa Eugenia de York y su lucha 

La escoliosis es una curvatura anormal de la espina dorsal, las causas que llevan a desarrollar esta enfermedad se desconocen, pero es una dolencia que afecta más a las niñas que a los niños y que suele empeorar en el periodo de crecimiento. Los síntomas más habituales son hombros o cadera que están más altos de un lado que del otro o la columna más curvada hacia un lado, pero también puede producir dolor de espalda o de lumbago que baja hacia las piernas, dolor en los hombros, debilidad tras pasar mucho tiempo de pie o sentada, e incluso dificultad para respirar

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Una situación nada sencilla de afrontar y más si se tiene en cuenta que suele comenzar a edades muy tempranas, como fue el caso de Eugenia de York, quien ahora que tiene 35 años ha querido compartir parte de sus vivencias con este mal en un pódcast en el que ha participado junto con sus amigas Cressida Bonas e Isabella Branson. La operación por la que pasó para corregir su escoliosis y que le dejó la cicatriz de la que ‘presumió’ en su boda tampoco fue sencilla. 

La intervención fue ardua y complicada, y la recuperación no lo fue menos, con grandes dificultades para poder moverse, algo que ella destaca como lo más duro de la experiencia. “No podía levantarme de la cama y no podía hacer nada por mí misma”, explicó con la intención de que más jóvenes pudieran ver sus experiencias reflejadas en la propia y así dar ánimos a todos ellos, compartiendo parte de su carga. 

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Su caso no se encontraba entre los leves y por eso tuvo que someterse a la intervención, que duró ocho horas y en la que le insertaron varillas de titanio y tornillos a lo largo de la columna con la intención de poder corregir esa curvatura que no seguía la línea esperada. Pasó tres días en la UCI, varias semanas hospitalizada y estuvo diez días sin moverse, seis en silla de ruedas y cuatro meses sin poder ir al colegio

“La incapacidad que conlleva una lesión de la médula espinal es muy difícil de afrontar”, explicó y además reconoció que, a pesar de no haber motivos para ello, “Estaba muy avergonzada por todo el asunto”.